Poner la misericordia en obras (y 2)

Poner la misericordia en obras (y 2)
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Mons. Joan E. Vives En orden a preparar el Año de la misericordia que ha convocado el Papa Francisco, y que comenzará en diciembre, nos conviene reflexionar sobre las obras de misericordia corporales y espirituales y acoger su reclamo. Hoy os propongo las obras espirituales. Así desvelaremos nuestra conciencia, muchas veces aburrida -dice el Papa- ante el drama de la pobreza, y entraremos aún más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. "La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta de si vivimos o no como discípulos suyos" (Bula MV. 15).
Las obras de misericordia corporales y espirituales son un breve programa de acción y de amor muy actual. Hoy os comento las 7 obras de misericordia espirituales que cita el Papa Francisco:
1. Enseñar al que no sabe.- Ayudar aportando nuestros conocimientos, sabiduría, experiencia, pero sin humillar nunca al que no sabe, el que no ha tenido las mismas oportunidades. No ser prepotente, sesudo, creído. Enseñar con humildad, compartiendo, haciendo que el otro vaya adelante por él mismo y no haciéndolo depender de nosotros. Todos somos siempre aprendices.
2. Dar consejo al que lo necesita.- Un buen consejo, una palabra orientadora, a tiempo, puede ser luz en la oscuridad y puede ahorrar al otro tropiezos y fracasos. Pero atentos a no ser paternalistas, inoportunos o arrolladores. Escuchar primero y aconsejar sin ir de sabios o sobrados.
3. Corregir a quien está equivocado.- La corrección fraterna es necesaria, siempre hecha desde la humildad y el amor. Reconociendo que yo también me equivoco y he tenido desaciertos y fracasos. No herir ni rebajar al otro. A veces un toque de humor suave ayudará.
4. Consolar al triste.- Es muy necesario aportar alegría, consuelo y comprensión, atendiendo a las causas de la tristeza del hermano, desde la proximidad. Haciendo silencio pero estando cerca, con comunión de los corazones y de los padecimientos. Tenemos que querer hacer felices a los que tenemos cerca, y que encuentren esperanza en medio de las tristezas.
5. Perdonar las ofensas.- El perdón es el distintivo del amor cristiano. Perdonar siempre y olvidar las ofensas e injurias que nos hacen. Es todo un don saber perdonar y olvidar, saber pasar página, y recomenzar sin estar todo el día recordando el daño que los otros me han hecho. Perdonar para poder ser perdonados.
6. Soportar con paciencia a las personas molestas.- Sufrir con aguante las flaquezas y defectos del próximo, confiando en que seguramente se esfuerza. Hay que aguantar, ceder, soportar. Vencer al propio yo. Soportar sin ira o mal genio. Comprender al prójimo asemejándose a Dios, que es "paciente y misericordioso".
7. Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.- Vivir intercediendo y encomendando a los hermanos, creyendo que la oración aporta fortaleza y vida. Ser solidarios desde la intercesión. Dedicar tiempo a la oración. Llenar el corazón de los nombres de los que amamos, de las necesidades de la humanidad, de los que queremos tener presentes con amor, para que Dios los ayude. Es el camino más corto para llegar al hermano.
¡Dios con su Espíritu Santo nos irá ayudando a crecer en una "espiritualidad misericordiosa", llena de buenas obras!
+ Joan E. Vives
Arzobispo de Urgell





