Jornada Vida Consagrada y Nueva Evangelización

Jornada Vida Consagrada y Nueva Evangelización
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Mons. Rafael Palmero Celebraremos la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Cada 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor en el templo, nos unimos alegres a toda la Iglesia que ora agradecida al Señor por el maravilloso don de los consagrados.
Sí, cada uno de vosotros, hombres y mujeres, entregados totalmente con generosidad al servicio de Dios y a su evangelio, sois un regalo para la Iglesia y para el mundo. En la diversidad de vuestras órdenes, congregaciones, institutos, sociedades apostólicas y nuevas formas de vida consagrada? el Espíritu Santo vivifica el corazón de su Iglesia.
El lema escogido para la Jornada este año es: "Ven y sígueme". Vida Consagrada y Nueva Evangelización. Se nos dice en el mensaje de presentación: "Acontece después de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid y en el horizonte del próximo Sínodo de los Obispos sobre el tema: la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana que se celebrará, D.m., en Roma el próximo mes de octubre. La nueva evangelización, a la que nos convoca la Iglesia, es principalmente un desafío espiritual para salir de la indiferencia. Depende, en gran medida, de la credibilidad de nuestra vida y de la convicción de que la gracia de Dios obra y transforma hasta convertir los corazones. La nueva evangelización requiere nuevos evangelizadores.
Por lo que se refiere a la vida consagrada, el documento Lineamenta para preparar la Asamblea Sinodal afirma: "Una gran tarea en la nueva evangelización corresponde a la vida consagrada, en las antiguas y nuevas formas". Los consagrados están llamados por su vocación, consagración y misión, a vivir un estilo de vida que exige, en primer lugar, la santidad de vida a la que toda la Iglesia está llamada. Este estilo se expresa visiblemente en los consejos evangélicos vividos en comunidad. A través de ellos se manifiesta la radicalidad y la novedad del seguimiento de Jesucristo. La consagración es así instrumento de nueva evangelización."
Tengamos, pues, a la vista que la llamada de Dios a la santidad de vida es en cada instante una nueva y personal apelación a nuestra conversión, individual, comunitaria y pastoral. En ocasiones, al menos, podemos caer en el error de dar por supuesta esta exigencia del Señor olvidando que, para evangelizar, hemos de haber sido evangelizados. Ninguno de nosotros y ninguna de nuestras instituciones, seremos algo perfecto y definitivo, mientras peregrinamos por el mundo. De ahí que dicha certeza haya de disponernos a estar permanentemente prontos a la voz del Espíritu que cada mañana nos espabila el oído. El testimonio vivo de santidad en cada uno de los momentos de nuestra vida será siempre el mejor modo de evangelizar. Nos movemos todos por un camino estrenado. Hay en él huellas de hombres y mujeres que pusieron sus pies en las huellas de Jesús y nos han dejado hermosos senderos. Caminemos pues, siguiendo sus pasos hasta llegar a la meta.
Nuestro querido Papa Benedicto os dirigía recientemente, estas hermosas palabras en África:
"? Queridos religiosos y religiosas, la vida consagrada es un seguimiento radical de Jesús. Que vuestra opción incondicional por Cristo os conduzca a un amor sin fronteras por el prójimo. La pobreza y la castidad os hagan verdaderamente libres para obedecer incondicionalmente al único Amor que, cuando os alcanza, os impulsa a derramarlo por todas partes. Fielmente vividos, los consejos evangélicos os ayudan a avanzar con determinación por el camino de la santidad. Llegaréis si estáis convencidos de que para vosotros la vida es Cristo (cf. Flp 1,21), y hacéis de vuestras comunidades reflejo de la gloria de Dios. Con vuestros carismas propios, vividos con un espíritu de apertura a la catolicidad de la Iglesia, podéis contribuir a una expresión armoniosa de la inmensidad de los dones divinos al servicio de toda la humanidad."
Y en la JMJ de Madrid el Santo Padre explicó a las religiosas jóvenes reunidas con él en el patio de El Escorial:
"? El encuentro personal con Cristo que nutre vuestra consagración debe testimoniarse con toda su fuerza transformadora en vuestras vidas; y cobra una especial relevancia hoy, cuando "se constata una especie de "eclipse de Dios", una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza". Frente al relativismo y la mediocridad, surge la necesidad de esta radicalidad que testimonia la consagración como una pertenencia a Dios sumamente amado".
Vuestro estado de vida no es el intermedio, nos recuerda la Lumen Gentium, entre el de los clérigos y el de los laicos, sino que de uno y otro algunos cristianos sois llamados por Dios para poseer un don particular en la vida de la Iglesia y para que contribuyáis en la misión salvífica de la misma, cada uno según su modo.
Pero en vuestra contemplación y apostolado lo mismo que en vuestra espiritualidad y ejercicio de las virtudes ponemos todos nuestros ojos a la hora de buscar elevación y perfeccionamiento. Vuestra santidad enriquece a toda la Iglesia en grado elevado. Sed, pues, ¡Muy santos!
Termino, encomendándoos a todos a la materna protección de Santa María, que hoy presenta en el templo al que es la luz del mundo. Que ella, la Virgen, pobre, humilde, limpia y obediente os acompañe cada día y nos lleve a todos de su mano.
+Rafael Palmero Ramos
Obispo de Orihuela-Alicante





