Frutos de Pascua: María Skobtsov (1)

Agencia SIC

Publicado el - Actualizado

3 min lectura

Mons. Agustí Cortés El profesor Gabriel Amengual Pastor ha tenido el acierto de introducir en la revista digital para sacerdotes El Bon Pastor una recensión del conocido artículo de Karl Rahner, "Espiritualidad antigua y actual" (Escritos de Teología, vol. VII. 1966). Este artículo se hizo famoso por aquella sentencia del autor, tan citada, de que "el cristiano del futuro será místico o no será". El profesor Amengual lo ha considerado oportuno, porque ve que la intuición de Rahner, señalando la espiritualidad procedente del Concilio Vaticano II, resulta absolutamente actual. Esta espiritualidad, dirá, además de necesaria ("no es un problema, sino el problema"), habrá de ser profundamente religiosa (mística) e incluirá al mismo tiempo el compromiso en el mundo.

Es lo que estamos subrayando en estos "frutos de Pascua" que vamos exponiendo. María Skobtsov entra dentro de este modelo, aunque su historia y sus características son realmente únicas. Nacida en Riga (1891), ofrece la imagen de una pequeña burguesa, cultivada literaria y radicalmente. Vive la muerte de su padre como un tropiezo que casi le hace perder la fe. Trasladada a San Petersburgo, mientras frecuenta ambientes literarios de élite y decadentes, estudia algo de teología, se casa y divorcia y tiene un hijo. Se exilia a Anapa donde ejercerá como alcaldesa. Se afilia al Partido Socialista Revolucionario, que valora el hecho "estético de la religión" y evita el totalitarismo. Es denunciada por los mencheviques en el poder como colaboracionista con los bolcheviques. El juez que le juzga se enamora de ella y se casan. Con él tendrá dos hijos. El triunfo de los bolcheviques provocará el gran exilio, según sus palabras, "del alma rusa", es decir de Rusia misma, que en miles y miles de cristianos ortodoxos con sus pastores se ven obligados a buscar refugio fuera de su patria. Las penalidades, el abandono y la miseria que comparte con sus compatriotas será la gran llamada que María Skobtsov escuchará de parte del Espíritu. El camino acaba en Francia, donde, integrada en la ACER, vive experiencias decisivas, como los contactos con los grandes teólogos y pastores Sergei Bulgakov y Nicolás Berdiaev. Con ellos y otros muchos acepta el gran reto de volver a pensar la fe y el sentido de Iglesia ortodoxa en la nueva situación. Esta condición de inmigrante es la oportunidad de aceptar el riesgo de ser libres, como afirmará ella misma:

"Debemos sentirnos responsables de esa libertad? aceptar sinceramente este don inmenso y difícil de llevar. La libertad obliga. La libertad llama al sacrificio? Aunque ya no tengamos una patria terrena, no hemos perdido la patria celestial".

Es la experiencia decisiva para la fe de quien vive en diálogo permanente con Dios desde el presente: ser creyente como buscador y caminante y de vivir la Iglesia como peregrina, constantemente abierta al futuro. A la nueva experiencia de fe y de Iglesia se añade la circunstancia "atroz" de la muerte de su hija Anastasia. Según su biógrafa Emilia Bea Pérez, es el momento de una "revelación" decisiva y de una real conversión:

"A la cabecera de Nastia sentí que mi alma había errado durante toda mi vida por senderos tortuosos. Desde entonces aspiro a un verdadero camino, recto y despejado, no porque crea en la vida, sino para justificar, entender y aceptar la muerte? No se ha inventado nunca nada más fuerte que estas palabras: ?amaos los unos a los otros?, solo que hay que llegar hasta el final y no hacer excepciones. Entonces todo será justificado y la vida se iluminará. Sin esto, todo es horror y pesar".

Este es el paso determinante de su itinerario de fe: el amor maternal "natural" se transforma en amor espiritual efectivo hacia todos los necesitados de amor.

? Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Tracking