Día del Seminario

Día del Seminario
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Mons. Ramón del Hoyo Queridos fieles diocesanos:
Sabemos que las vocaciones para el sacerdocio tenemos que pedirlas insistentemente ante el Dueño de la Mies. Dios es quien llama, pero también debemos buscarlas, cuidarlas y apoyarlas. Un jardín no florece si no se cultiva y cuida con esfuerzo y constante vigilancia.
La presencia de vocaciones sacerdotales es un signo seguro de verdad y vitalidad de una comunidad cristiana. Dios llama siempre, también al sacerdocio. No existe crecimiento verdadero y fecundo en la Iglesia, sin la presencia de sacerdotes que lo sostenga y alimente. También en el mundo actual son muy necesarios los sacerdotes.
El seminarista ha dejado a un lado hacer carrera y, lejos de cualquier ostentación, se abraza desde joven a la austeridad y pobreza. Sigue con humildad las huellas de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, del que intenta, con paciencia, ser su imagen.
No es fácil este proceso vocacional. Lo saben y acuden, por ello, a la fuente, que es Cristo, contando con la ayuda de sacerdotes selectos que los acompañan de cerca en su formación. Recemos por ellos y les apoyemos, no sólo en esta jornada, sino durante todo el año.
Apoyados en la promesa del Señor que no abandonará a su Iglesia, pedimos juntos que continúe regalándonos estas vocaciones, al tiempo que agradecemos a Rectores y formadores de nuestros Seminarios su ejemplar dedicación, como también el apoyo de los sacerdotes, familias y educadores, junto con la Delegación diocesana para las vocaciones.
Que el Patriarca San José nos alcance estas gracias.
Con mi saludo agradecido en el Señor.
+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén





