La Catedral, casa abierta a todos

La Catedral, casa abierta a todos
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Queridos diocesanos:
La Catedral está llamada a ser cada día un espacio abierto a todas las personas que desean escuchar la Palabra de Dios, celebrar la salvación en los sacramentos, admirar su belleza arquitectónica o rezar en silencio.
De modo particular, la Catedral tiene que ser casa abierta a los pobres. El obispo era llamado en la antigüedad el "procurator pauperum", el que se cuida de los más pobres. Cada Iglesia ?y particularmente la Catedral- ha de ser casa en la que los más pobres se sientan acogidos. En la oración de dedicación de un altar se dicen unas palabras muy significativas: "que los pobres
encuentren aquí misericordia, los oprimidos alcancen la verdadera libertad, y todos los hombres sientan la dignidad de ser hijos tuyos, hasta que lleguen, gozosos, a la Jerusalén celestial". Si lo pensamos bien, la verdadera sede de Cáritas diocesana debería ser la Catedral porque la caridad que realiza nuestra diócesis brota de la mesa eucarística que congrega a la iglesia de Menorca.
Animo a los cristianos de Menorca a apreciar y amar nuestra Catedral y a sentirse en ella como en su propia casa. Os invito a entrar en ella con mirada de fe e ir descubriendo sus simbolismos (la cátedra, el altar, el ambón, etc.). La Catedral no es una iglesia más de la diócesis. Es "la" Iglesia de todos los católicos de Menorca. Contemplarla con mirada de fe nos hace descubrir el misterio de nuestra propia iglesia y lo que significa el ministerio del obispo.
Os invito también a peregrinar a la Catedral, "ad cathedram episcopi". Sería bueno que las parroquias de Menorca organizaran peregrinaciones anuales a la Catedral, para que los fieles aprendieran a conocerla y amarla (cf. Ceremonial obispos, n. 44). Peregrinar a la Catedral es una forma de manifestar el espíritu diocesano de las comunidades. Para el creyente, entrar en la
Catedral no es un gesto sin importancia sino un acontecimiento que expresa su comunión con Cristo y con los demás cristianos. Entrar en la Catedral significa, también, manifestar nuestra vinculación con el obispo y con todas las comunidades esparcidas en el territorio diocesano.
Al peregrinar, hacemos memoria de nuestros orígenes. Es significativo que en nuestra Catedral esté enterrados los obispos que fallecieron siendo titulares de esta Diócesis. La Catedral tiene el privilegio, vigente aún hoy día, de ser espacio donde se entierran quienes fueron sus obispos. Por todos ellos, que fueron pastores de esta Iglesia, debemos orar, para que entren en los gozos eternos del Señor acompañados de sus buenas obras.
Me gustaría que esta celebración del 300 aniversario de la dedicación de nuestra Catedral, fuera una oportunidad para revitalizar su vida litúrgica y pastoral y también para incrementar la estima de los diocesanos por este lugar. Desearía que todos los fieles de Menorca sintieran que la Catedral es su casa y hogar y se sintieran identificados con ella.
? Francesc Conesa Ferrer
Bisbe de Menorca





