Carta del obispo electo de Solsona: «El compromiso social de los laicos»

Francisco Conesa reflexiona en su carta semanal sobre el papel de los fieles laicos en la sociedad, de los que se espera puedan ser «una luz transformadora» de la misma.

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Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Queridos hermanos:

El lugar donde el cristiano laico vive su fe es en medio de la vida. El “Compendio de doctrina social de la Iglesia” dedica un largo capítulo a hablar del compromiso de los fieles laicos en el testimonio del Evangelio en las realidades temporales y explica: “Todas las realidades humanas seculares, personales y sociales, ambientes y situaciones históricas, estructuras e instituciones, son el lugar propio del vivir y actuar de los cristianos laicos” (n. 543).

En el mencionado Compendio se señalan también tres ámbitos importantes de compromiso social de los laicos. El primero es el servicio a la dignidad de la persona humana, que es el fundamento de la igualdad de todos los hombres entre sí y de su participación y solidaridad. El reconocimiento de la dignidad personal de todo ser humano exige respeto, defensa y promoción de los derechos de la persona humana, entre los cuales el primero y fontal, condición de todo el resto, es el derecho inviolable a la vida humana. Aunque esto es tarea de todos, algunos fieles laicos son llamados a ello por un motivo particular: padres, educadores, profesionales de la medicina y de la salud, los que detentan el poder económico y político. Asimismo la defensa y promoción de los derechos humanos, conlleva el reconocimiento de la libertad religiosa y a la libertad de conciencia, tanto de las personas como de la sociedad.

El segundo ámbito importante de acción es la cultura. La separación entre la fe cristiana y la vida cotidiana es juzgada por el Concilio Vaticano II como uno de los errores más graves de nuestro tiempo. Un campo particular de compromiso de los fieles laicos debe ser la promoción de una cultura social y política inspirada en el Evangelio. Otra prioridad es abrir la cultura a la dimensión ética, sin la cual se convierte fácilmente en instrumento de empobrecimiento de la humanidad. En la promoción de una auténtica cultura, tiene una importancia especial la atención a los medios de comunicación social, atentos siempre de que estén al servicio de la persona humana.

Por último, el Compendio destaca la importancia de la actuación del cristiano en la economía y la política. El compromiso en asuntos económicos y políticos es una concreción del empeño cristiano por servir a los demás. Tenemos la urgencia de armonizar mejor las exigencias de la eficiencia económica y los requisitos de la justicia social. Y de promover un compromiso político riguroso y articulado al servicio del bien común. Esto debe hacerse en el contexto de una “laicidad” entendida como respeto, por parte del cristiano a la autonomía de las realidades naturales y como respeto, por parte del Estado, a las diversas confesiones religiosas.

Para llevar a cabo esta tarea son necesarios dos requisitos: una profunda espiritualidad y una buena formación. Los cristianos laicos serán fuerza transformadora de la sociedad si tienen una vida profundamente enraizada en Cristo y si cuidan tanto los conocimientos como las actitudes que les capacitan para la misión. De esta manera podremos alcanzar una civilización digna del hombre, una sociedad más humana, presidida por el amor, una “civilización del amor”.

+ Francisco Conesa Ferrer

Obispo electo de Solsona y administrador diocesano de Menorca

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