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¿Por qué el cristianismo se dividió en cuatro ramas a partir del segundo milenio?

En el podcast 'Siempre aprendiendo' de Josetxo Vera damos a conocer las diferencias entre las cuatro familias cristianas 

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Josetxo Vera
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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 19:23

Dentro de los cristianos hay muchas religiones con sus propias creencias y diferencias que se pueden contemplar en el cine o la literatura. En el podcast 'Siempre aprendiendo' que dirige el periodista y sacerdote Josetxo Vera, conocemos las cuatro grandes familias cristianas que existen: católicos, ortodoxos, protestantes y anglicanos. Cada familia surge en un momento distinto de la historia. Tienen elementos en común, pero también diferencias palpables.

Todas ellas reconocen a Cristo como el hijo de Dios hecho hombre y fundador de la Iglesia. Todas tratan de difundir las enseñanzas cristianas. Por otro lado, confiesan que hay un solo Dios con tres personas: el padre, el hijo y el Espíritu Santo.

Afirman que Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad hecho hombre, que murió en la cruz con el objetivo de salvarnos a todos. Los Diez Mandamientos, que resume el modo de vida de los cristianos, es otra raíz que compartimos todas las familias del cristianismo, al igual que el Bautismo es el inicio de la vida cristiana. Y, por supuesto, la oración y la Biblia son imprescindibles.

Las diferencias

Las divisiones comenzaron pronto, conforme la Educación avanzaba. Se iban descubriendo las verdades de la Fe. Por ejemplo, si Jesucristo era plenamente Dios, si era plenamente hombre o no... así fueron surgiendo pequeñas iglesias. Poco a poco la Fe de la Iglesia fue cuajando en una gran unidad a base de concilios o sínodos para cuajar una unidad en el primer milenio.

Al partir del segundo milenio, los cristianos hemos asistido a tres momentos de división importante que se mantiene hasta nuestros días, cada uno por sus circunstancias:

1054: de la división de los católicos salieron los ortodoxos: tienen una unidad en la Fe bastante grande con los católicos. Conservan los siete sacramentos, la doctrina... Pero este cisma se produjo por la diferencia de mentalidad y una incomunicación, porque los occidentales hablaban Latín, mientras que en Oriente se basaban en el Griego. De algún modo, la separación creció con el paso del tiempo, y que se concreta a partir de Focio, el patriarca de Constantinopla, que empezó a tensar la relación con Roma. Pero el colmo fue el Filioque que introdujo Focio, y que en el fondo rebatía si el Espíritu Santo procede del padre y del hijo. Esta ruptura que se fraguó en el siglo IX se concretó a comienzos del siglo XI, en 1054.

1517: de los católicos salen los protestantes, que es otra gran familia de creyentes. A su vez, los protestantes tienen sus propias divisiones. Esta ruptura incluía bastantes diferencias doctrinales y de celebración. Solo aceptan dos sacramento: la Cena, que es nuestra Eucaristía, y el Bautismo. A partir de ahí, existen variaciones. Comenzó en Alemania con el fraile agustino Lutero en 1517, que consideraba que con la Fe era suficiente para salvarse, y no era necesario aplicar los Diez Mandamientos. Elaborar estas doctrinas implicaba un rechazo al Papa y a la tradición. Elaboró con estos principios 95 tesis y la fama de Lutero se fue extendiendo. Se apoyó en la Fe porque creía que cada Rey o Príncipe podía imponer su propia religión, y eso recibió el respaldo de la realeza enseguida, que veían en el Papa un agente que limitaba su poder. Una evolución de este pensamiento es el 'Calvinismo'. Calvino y Lutero son los dos grandes impulsores del protestantismo.

1534: surgen los anglicanos: El rey Enrique VIII de Inglaterra se proclama cabeza suprema de la Iglesia del país. Se había casado, pero su mujer no le daba hijos varones, y lo consideró un fracaso. Por ello, pidió la nulidad del matrimonio, que el Papa declinó. Ante ello, se hizo cabeza de la iglesia inglesa para introducir el divorcio, el suyo propio, y su matrimonio para conseguir hijos varones. Los anglicanos ocupan un lugar intermedio entre los católicos y los protestantes. Propagan la Fe y el orden católico tal y como manifiesta el libro de la oración común, donde se recogen sus textos fundamentales. La diferencia respecto a los protestantes es que Enrique VIII la impuso, ya que el pueblo no demandaba este cambio. De hecho, emprendió una persecución contra los católicos. Y eso pese a que unos años antes se opusiera al 'luteralismo' y el Papa le definiera como un defensor de la Fe. Pero el problema personal suyo con el Sumo Pontífice hiciera que fundase su propia religión pese a su cercanía al catolicismo.

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