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De Pepita Martínez a Eva Mora: estos han sido todos los 'jefes' de España en Eurovisión

El cargo de jefe de delegación de un país en el festival se ha acabado convirtiendo en un puesto de relevancia y gran interés mediático

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Tiempo de lectura: 5'Actualizado 08:11

Es evidente, y el hecho de que entrevistemos esta semana en "Pasaporte a Eurovisión" a Eva Mora así lo certifica, que el papel del Jefe de Delegación en el Festival cada vez tiene más importancia y visibilidad. Pero esto no siempre ha sido así. Si un eurofán se hubiera quedado estancado en el tiempo hace 30 años y se despertase hoy le sorprenderían muchísimas cosas, pero sobre todo se preguntaría qué es eso del Jefe de Delegación. No porque no existiese, si no porque era un rol absolutamente desconocido para el público.

¿Cuándo surge entonces este rol? Parece que a finales de los años 70 se materializa este rol. Al menos tenemos constancia gracias al programa oficial de cada año que en el año 1979 a Jerusalén cada país participante llevaba un Jefe de Delegación. Quizás las circunstancias diferenciales de aquel primer festival en Israel motivaran que se materializase este rol para poder tener un interlocutor entre las autoridades israelíes y las televisiones participantes. De hecho ese es el principal cometido, del HoD como se abrevia en inglés: ser el punto de contacto entre la televisión participante y la UER y además liderar su delegación en las semanas de ensayos y galas.

La UER tomó como referencia la figura olímpica del “Chef de Mission”, y así lo cita en la web oficial del festival cuando describe, brevemente, este rol. Hablamos de un rol casi diplomático, en el que tienes que mantener por encima de todo la defensa de los intereses de tu país a la vez que mantener una cordialidad con el organizador y el resto de participantes.

Las delegaciones también han ido creciendo con el paso del tiempo. Conchita Bautista recuerda siempre que en el 61 por parte de España en Cannes solo fueron ella, el director de orquesta y el comentarista. Ahora cada delegación además tiene un Jefe de Prensa, puede llegar a tener asistentes… súmale los compositores, los artistas, coristas, comentaristas, y los representantes del artista claro. Las delegaciones, hoy en día, tienen entre 20 y algunas llegan hasta los 50 componentes. Números realmente olímpicos.

¿Y qué responsabilidades tiene el Jefe de Delegación? ¿Quién decide su elección? Es curioso porque hasta no hace mucho era un rol que asignaba el departamento de Entretenimiento de cada televisión pública, o el departamento de Festivales. Hay televisiones europeas que programan y producen muchísimos programas de entretenimiento como Alemania, Reino Unido o Francia y Eurovisión encaja en eso. Pero para otros existe un departamento específico de Festivales, que es aquel que selecciona la representación del país en eventos internacionales bajo el sello de la tele pública. Esto es, festivales de cine, de otras músicas, de danza, baile, o por ejemplo la canción que serviría de sintonía a la Vuelta Ciclista, algo muy ligado a Eurovisión en los 80 y 90. Marca del país en definitiva.

En España, el Jefe de Delegación ha dependido al principio del departamento de Festivales y en los últimos años del de Entretenimiento, como actualmente. Así que en el caso de ahora, Ana María Bordás, directora de Originales de RTVE, estando bajo su dirección las áreas de Magazines, Entretenimiento, Contenidos Infantiles y Clan y Sociedad y las unidades de Nuevos Formatos y Planeta Verde, fue quien seleccionó a Eva Mora. La mayoría de paises siempre elige alguien del ente público, pero otros países como Bulgaria externaliza todo lo relativo a su candidatura.

Sobre las responsabilidades, lo describe muy bien el libro “Dentro del Festival de Eurovisión” de Julian Vignoles, un irlandés que fue jefe de delegación de su país durante 7 años. Cito textualmente: “Muchos creen que encabezar una delegación en Eurovisión es organizar un simple acto de promoción, quince días de fiesta, - la hay por supuesto, si tienes energía para ir -, hay que planear logística, negociar absolutamente todo desde el alojamiento hasta un plano de cámara o un efecto especial, la ropa de los artistas, gestionar las entrevistas negociadas con la UER y la del resto de medios, y todo casi siempre en un país extraño, con un idioma diferente, una moneda distinta. Requiere mantener la cabeza fría, y buena salud. Constantemente tienes gente diciendote lo que tienes qué hacer y decidir, hay que aguantar eternos segundos, minutos y horas de espera para todo”.

Algunos jefes de delegación son vistos como verdaderos gurús. Por ejemplo, Reino Unido tuvo sus últimos años de gloria de la mano de Jonathan King, un productor musical que gestionó preselecciones muy interesantes a finales de los 90 y que produjo éxitos como el triunfo de Katrina & The Waves, o atrajo artistas con éxito comercial y prestigio a llevar la bandera británica. Una figura controvertida no obstante porque tuvo que dejar el cargo por problemas con la justicia algo truculentos. A Francia le devolvió el interés por el festival Edoardo Grassi, un treintañero parisino que viendo el festival de 2015 escribió a la jefa de entretenimiento de la tele francesa ante el enésimo fracaso galo y le dijo “si queréis, puedo hacerlo mejor, sé lo que hay que hacer”. Suya es la elección de Amir, un super éxito y lanzamiento del artista en Francia, o de la celebración de una preselección en Francia tras años de elecciones internas, momento en que se retira a otros proyectos aupado por la visiblidad del éxito. En Italia tuvimos a Nicola Caligiore, o Carla Bugalho en Portugal que revirtieron la imagen del festival en sus países. Otros como el checo Jan Bors creo su propio canal de youtube tras su experiencia. Más desconocida es Emile Sickinghe, que puso patas arriba la delegación holandesa atrayendo a figuras carismáticas de la escena nacional y acabando como productora ejecutiva en el pasado festival de Rotterdam.

España ha tenido diversos jefes de delegación. Empezamos por 1979. Aquel festival que casi ganamos iba encabezando la delegación española María José Martinez, que en Televisión Española todos conocían por Pepita Martinez. Ya en 1969, ella se encargó de gestionar la logística de las delegaciones que vinieron al festival de Madrid. Por su dominio del inglés y el francés era toda una eminencia, con despacho propio y línea directa con el Director General del ente. Todas las crónicas cuentan que los países que participaron en el festival del 69 se fueron encantadas por los detalles y agasajos que recibieron. Por ejemplo: la delegación finlandesa comentó en un ensayo que habían leído que en un pueblo cerca de Madrid se comían cerditos pequeños y que querían verlo. Ni corta ni perezosa, Pepita Martínez organizó un autobús a Segovia y comieron el célebre cochinillo.

En los años 80 tenemos nombres como Carlos Tena, el crítico musical y presentador; Javier Caballé, futuro creador del Telepasión; Jesús Picatoste, 87 y 88 (los años de Pilar Miró). De todos ellos es algo difuso pero al menos decisiones sobre el festival sí que tomaron.

Llegamos a 1989 con Charo González, otra figura desconocida pero fundamental en los éxitos de España del 89 al 91, una mujer de la casa, y suya era la misión de traer el festival en el 92. A partir de Roma 91, se encarga, Maria Teresa Segura, - Maite Segura - a quién Uribarri citaba en todas las retransmisiones ocupó el cargo de 1991 a 2001 y que vemos al lado de Anabel Conde en aquella votación maravillosa del 95.

Federico Llano entra con la fiebre de OT en 2002 hasta 2016. Es entonces cuando se produce su dimisión y entra Ana María Bordas, cuyo recorrido va de 2017 a 2021. Y ahora tenemos a nuestra querida Eva Mora, que en 2012 acudió como periodista de TVE a Bakú y se unió a este maravilloso mundo de Eurovisión para siempre.

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