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Imparables

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José Melero y Fran Simón

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    Pablo Fernández: “Para vivir la vida hay que tomar riesgos”

    Por los micrónofos de “Imparables” ha pasado el nadador en aguas abierta que  ha desafiado en  a la naturaleza más salvaje

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    Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20:55

    Podría pasar por el yerno perfecto o el hombre que cualquier partido querría tener como candidato. Un hombre al que le va la marcha. Es emprendedor, tiene buena planta, es solidario y deportista.

    En “Imparables” presentamos a Pablo Fernández, que el pasado 25 de enero alcanzó su tercer récord mundial, al ser la primera persona en nadar los 25 kilómetros que separan Nicaragua de El Salvador. Lo hizo en un periodo de seis horas y veinte minutos. Una proeza y un desafío a la naturaleza, ya que es una ruta marcada por sus aguas peligrosas, con fuertes corrientes entre el Golfo de Fonseca y el Océano Pacífico. Por si fuera poco, es un hervidero de tiburones. Eso sí, nos ha confesado que teme más a los tiburones empresariales.

    Gracias a este reto el emprendedor realizó una donación de 10.000 euros a varias escuelas de educación primaria en Nicaragua, Honduras y El Salvador. A día de hoy, sigue buscando retos para apoyar causas solidarias. De hecho, ya lo tiene pensado: unir a nado Filipinas y Malasia o cruzar el Río Congo. Estas son sus metas, pero loconseguido hasta ahora no se queda atrás, al ser el primer ser humano en nadar desde las Islas Vírgenes hasta Puerto Rico y unir a nado Senegal y Gambia. Allí no había tiburones, “solo” cocodrilos en la orilla.

    Pablo Fernández ha contado que estos retos se plantearon una vez que fundó junto a su socio su empresa dedicada a la venta de coches online: “Mi socio y yo firmamos un documento simbólico en el que nos comprometíamos a, si teníamos éxito en la empresa, destinar parte de los beneficios a causas solidarias. Y la manera que encontramos para cumplir nuestra promesa fue fusionar mi pasión por la natación en aguas abiertas con plantear estos retos a nado. Mi familia me dice que no hace falta hacer estas locuras para ser solidario, pero me conocen muy bien y saben que esta es mi ilusión. Cada uno tiene que buscar su pasión, porque la vida es para vivirla y a veces hay que tomar riesgos.”

    Pasión a la que le dedica muchas horas. Nuestro protagonista se levanta a las cinco de la mañana y a las seis ya está en la piscina para nadar unos ocho kilómetros diarios: “Pero la preparación es tanto física como psíquica, porque en todos los retos la dificultad es mayúscula. Ten en cuenta que no son piscinas en un ambiente controlado, sino que estás en medio del océano, con mareas, corrientes, vida marina, medusas, tiburones... Por ejemplo, en el último reto de Nicaragua a El Salvador hubo una corriente fortísima de cinco kilómetros por hora, que para hacernos una idea, es la velocidad a la que nada Phelps. Así es imposible avanzar, incluso la corriente hace que retrocedas, y veas la meta más lejos. Se establece una guerra psicológica contra ti mismo. No hay que desanimarse.”

    Y ahora que no nos escucha su familia, Fernández nos ha confesado que en algunos momentos ha llegado a temer por su vida: “Cuando crucé desde las Islas Vírgenes a Puerto Rico, nos encontramos un tiburón tigre de cuatro metros. En estos casos no hay que ponerse nervioso. El barco también se dio cuenta y estaban armados, por si tenían que intervenir. Por fortuna el tiburón optó por pasar debajo mía y se marchó. Pero hay que estar preparados.”

    Pero más peligroso que los tiburones son los cocodrilos: “Estaba cruzando Senegal con Gambia. Cuando llegamos a la desembocadura, localicé varios cocodrilos. Los dos barcos militares que me acompañaban se alejaron a unos cien metros de mí. Me quedé solo. Pensé que era el fin. Finalmente nadé lo más rápido que pude hacia el barco. Cuando llegué vi a los tripulantes rezando por mí para que no me pasara nada. ¡Vaya aventura!”

    Pero lo que más ha marcado y de lo que más ha aprendido Pablo Fernández en sus aventuras, ha sido de la humanidad de los indígenas: “Me impresiona la pasión que tiene la gente por ayudarte a cumplir un sueño, como se involucran pese a la escasez de sus recursos.”

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