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José Melero y Fran Simón

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    Estos son los barrios más conflictivos de España

    El podcast de COPE ‘Imparables’ visita estos barrios y descubre cómo se malvive entre delincuencia, marginación y abandono

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    José Melero y Fran Simón

    Tiempo de lectura: 5'Actualizado 02:47

    ‘Las tres mil viviendas’

    Como consecuencia de la fama o de la realidad, 'Las tres mil viviendas' de Sevilla lidera todos los rankings publicados en Internet como el barrio más peligroso de España. Lo que poca gente conoce es que está compuesto por seis barriadas pertenecientes al Polígono Sur. Y de estas barriadas, las verdaderamente conflictivas son la de Murillo y Martínez Montañés, conocida también como “Las Vegas”. Pese a que las administraciones locales invierten cada año en el distrito importantes partidas presupuestarias, los resultados no llegan. 

    En “Imparables” hemos contactado con Álvaro García, uno de los periodistas de la capital hispalense que mejor conoce las entrañas de esta barriada: “El tráfico de droga es lo que predomina. Utilizan los pisos para sus grandes plantaciones de marihuana que ponen en peligro la vida de otros vecinos por estar enganchados a la red eléctrica. Y hay que recordar que en Barcelona se quemó un edificio por motivos parecidos.” Pisos marihuana que, como cuenta el periodista, no están a nombre de ningún particular, ya que abandonaron hace años el inmueble, siendo ocupados ilegalmente por estos traficantes: “Esto hace que cuando la policía accede a la vivienda para iniciar un registro, nunca hay nadie en la casa, por lo que no se les puede meter mano.”

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    Acceder al barrio es una operación de alto riesgo, y que ha experimentado Álvaro García: “Una vez entras, no sabes lo que te puedes encontrar. Todo el mundo te mira con recelo. Cuando ven un coche o una cara nueva te van siguiendo a pie, en moto, con otros vehículos... siempre sospechan que puedas ser un policía o algún periodista.” Y es que, tal y como cuenta el periodista, a estos clanes no les interesa que la realidad se conozca en los medios de comunicación: “No quieren que se hablen de ellos. Ten en cuenta que en las Tres Mil se esconden los principales traficantes de drogas, ladrones de comercios... por eso no quieren que las instituciones o la policía pisen por allí.”

    Un fenómeno el de las Tres Mil Viviendas que, de manera progresiva, se está extendiendo por otros barrios sevillanos como Los Pajaritos, considerada la zona más pobre de España, o Torreblanca, lo que está generando pavor entre sus gentes.

    ‘El Príncipe’

    Ponemos el foco en uno de los barrios con mayor índice de marginalidad en España: El Príncipe de Ceuta, donde hay censados unos 10.000 habitantes, de los cuales el 99% son musulmanes pese a su nacionalidad española. El desempleo, abandono escolar temprano, la pobreza o la delincuencia marcan el día a día de la zona: “Las infraestructuras son muy pobres, en la mayoría de las viviendas no llega ni luz ni agua. Casi todas son ilegales, con más de 100 años de antigüedad”, nos ha contado Mohammed, un vecino de El Príncipe.

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    A estos problemas se suma en los últimos años el proceso de radicalización de un sector de la población, especialmente entre los jóvenes: “Son chicos que suelen rondar entre los 16 y los 21 años, sin formación, que se han marchado a los países en conflicto  captados por el yihadismo. Al no tener estudios, es muy fácil convencerles, porque tampoco tienen otra salida más que la delincuencia. Es una situación muy preocupante que hemos denunciado constantemente a las administraciones sin que haya respuesta.”

    ‘Almenjáyar’

    Almanjáyar es un barrio situado a tres kilómetros del centro de Granada. Cerca y a la vez lejos de la zona de ocio de una de las ciudades con más ambiente de España. Y es que este barrio pertenece a la zona oscura granadina, al ser uno de los más degradados de Andalucía, donde personas humildes y trabajadoras malviven con vecinos conflictivos que han ido inundando Almanjáyar, donde la policía brilla por su ausencia, el correo prefiere no pisar su suelo y ni siquiera los repartidores de pizza a domicilio hacen su entrega, por miedo a que les roben.

    En este contexto ha vivido desde pequeña Mari, que mantiene en su retina algunas imágenes vividas en el barrio durante su niñez: “Iba caminando por la calle y me encontraba jeringuillas, gente pinchándose por las esquinas... Es un barrio donde las peleas, los tiroteos o los cubos de basura ardiendo forman parte del día a día.”

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    Vivir en Almanjáyar es, por desgracia, de todo menos aburrido. Incluso Mari nos ha relatado algunas escenas más propias de las películas del Oeste: “Lo más normal por la noche son las reyertas y los tiroteos. Y una de esas noches, hará unos dos años, me tuve que esconder con mis hijos en una habitación de mi propia casa que estaba retirada de la cocina, que da a un callejón donde estaba habiendo disparos. Algunas de las balas estuvieron muy cerca de darnos en la cabeza. Pero lo más grave de todo es que te acabas habituando a eso.”

    El Cabanyal

    El Cabanyal ha pasado de ser uno de los barrios más olvidados por las administraciones valencianas a un lugar de moda, tras años de polémicas urbanísticas que arrancaron con la decisión de la entonces alcaldesa Rita Barberá de aprobar un plan  que contemplaba la prolongación de la céntrica avenida “Blasco Ibáñez” hasta el mar, donde se ubica El Cabanyal. Dicho plan quedó paralizado por el actual Gobierno del Ayuntamiento, que aprobó una nueva normativa que ha permitido una mayor inversión pública y una recuperación parcial de este espacio marítimo.

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    Los problemas llegaron cuando el plan inicial -hoy abolido- contemplaba la destrucción de unas 1.600 casas, que progresivamente se fueron deshabitando, para ser ocupadas de manera ilegal por varias familias un tanto conflictivas, tal y como nos explica Pepa, vecina de El Cabanyal: “No se puede decir que sea un barrio peligroso, pero sí que la droga está muy presente en el entorno de esos inmuebles, aunque por fortuna no se producen enfrentamientos ni robos. Nosotros siempre que vemos algo raro llamamos a la policía, pero ellos poco pueden hacer. Tenemos un problema de convivencia con estos “okupas” por su falta de educación.”

    Las plataformas vecinales demandan a las administraciones que este plan de recuperación del barrio marítimo incluyan medidas para desplazar a estas familias: “Los problemas vienen especialmente por las noches cuando llega el buen tiempo. Se dedican a tocar la guitarra, los niños juegan con la pelota hasta las tantas de la madrugada, trafican con droga sin importarles si hay menores delante... y dificultan mucho el descanso. Muchos vecinos se han tenido que marchar del barrio por no poder dormir”,  lamenta Pepa.

    Cerro de los Palos

    A las afueras de Toledo y olvidadas por las instituciones se encuentran las chabolas del Cerro de los Palos, donde desde hace varias décadas conviven como pueden una treintena de familias. Entre ellas una madre con sus cuatro hijos, de los cuales tres ya están casados y con retoños a su cargo.

    La madre ha explicado en “Imparables” que cuando llegaron a la capital castellano-manchega procedentes de Extremadura, se instalaron en la explanada con el permiso del Ayuntamiento, mientras construían las Viviendas de Protección Oficial. Tres décadas después, siguen esperando: “Aquí seguimos esperando que la construyan. Nos tienen abandonados, malviviendo de la chatarra que no da para nada. Yo creo que ya las viviendas no nos la van a dar, pero al menos pedimos que nos cuiden un poco más, sobre todo ahora en época de frío y también cuando llega el calor.”

    Y así van pasando los años. Sobreviven gracias a que la factura de la luz y el agua corre por cuenta del Consistorio. Los más pequeños no solo se acostumbran a esto, sino que lo disfrutan, como cuenta uno de los hijos: “Yo desde pequeño estoy acostumbrado a vivir aquí. Recuerdo además que era muy feliz, nos pasábamos el día jugando".

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