Un conductor borracho y drogado mató a Iván, de 15 años: su madre pide este cambio en el Código Penal

Fue condenado a cuatro años de prisión por un homicidio por imprudencia grave 

Audio

 

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 00:20

Iván, un chico de 15 años, esperaba el autobús junto a su padre en la madrileña plaza de Neptuno. Era medianoche cuando el chico decidió asomarse para consultar la pantalla que indicaba los minutos que le quedaban al vehículo para llegar. De la nada, un coche a una altísima velocidad irrumpió en la plaza y, tras ocasionar múltiples destrozos, arrolló a Iván. El conductor salió ileso del automóvil, mientras que la víctima murió. En 'Crimen y castigo', María José, su madre, nos cuenta el caso y pide una modificación del Código Penal que contemple la "violencia vial".

Los hechos ocurrieron el 9 de diciembre de 2016. María José se encontraba lejos de la capital visitando a un familiar. Con la voz rota, explica los desgarradores pormenores de una tragedia que, de no haber sido por la cantidad de alcohol y drogas que había consumido el responsable, nunca se habría producido.

El autor de los hechos cumple la condena que le impuso el juez: cuatro años de prisión, la pena máxima para un homicidio por imprudencia grave. El individuo había entrado en la emblemática plaza del centro de Madrid con un coche robado a 135 km por hora, cuando el límite de velocidad en la rotonda era de 30 km por hora. El delincuente destrozó el mobiliario urbano del lugar, armando un gran revuelo que aprovechó para intentar escapar en cuanto vio al adolescente inerte en el suelo.

Alcohol, cocaína y psicotrópicos

El hombre fue llevado al Hospital 12 de Octubre, donde se le realizaron varias pruebas para averiguar si se encontraba bajo la influencia de alguna sustancia. El detenido, que multiplicaba por siete la tasa máxima de alcohol en sangre, dio positivo en cocaína y había consumido una cantidad exagerada de psicotrópicos, volvió a intentar escapar, sin éxito.

Iván, con un traumatismo craneoencefálico mortal, fue trasladado al Hospital Gregorio Marañón. Allí, aun a pesar de que “la esperanza de vida era de 0,0001”, según su madre, los médicos hicieron todo cuanto estuvo en su mano para salvar su vida. Más de diez días después, un 20 de diciembre, los padres de Iván abandonaron la lucha y donaron sus órganos. “Entonces fue cuando mi hijo, a efectos legales, falleció”, explica María José.

El homicida “era un individuo acostumbrado a saltarse todo tipo de normas”, que acumulaba “34 folios” de antecedentes penales entre los que se incluían más de 45 condenas por robo, estafa, conducción temeraria o conducción bajo los efectos del alcohol, entre otros. María José, que es voluntaria de la asociación Stop Accidentes, tiene claro que “el asesinato” de su hijo “no fue un homicidio imprudente ni un accidente”.

Violencia vial

Por esto pide una reforma del código Penal y el Código de Circulación en la que se tenga en cuenta el concepto de “violencia vial”. Esto es, aquellos homicidios o daños provocados por conductas voluntarias. Defiende que en estos casos debería aplicarse “el término legal de dolo”, lo cual aumentaría las penas por este tipo de delitos significativamente.

Lo más