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La verdad sobre el poltergeist de Vallecas: "Fue un ataque de epilepsia"

Dos hermanos de Estefanía, la víctima del supuesto fenómeno paranormal, cuentan lo que ocurrió y sus consecuencias: "Nos ordenaban qué teníamos que decir"

Escucha la sección de misterio de 'Poniendo las calles'

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Redactor COPE

Madrid

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 05:15

Ha inspirado incluso una película, Verónica, que ganó un premio Goya. Pero el Poltergeist de Vallecas no es tal. Al menos, por lo que le cuentan Maxi y Ricardo Gutiérrez a David Cuevas en la sección de misterio de 'Poniendo las calles'.

La historia original es la siguiente: Estefanía, de 17 años, muere en extrañas circunstancias un 14 de julio de 1991 en su casa del distrito de Vallecas, en Madrid, 15 meses después de jugar a la güija. A partir de entonces ocurren en la casa fenómenos paranormales, reportados incluso por la policía.

Pero la realidad, según sus dos hermanos, dista de la que se contó en aquella época en televisión y que ha trascendido en el imaginario popular. Estefanía, personaje en el que se basa el filme de Paco Plaza, no murió en extrañas circunstancias: "Fue un ataque de epilepsia", confiesa Ricardo. Una enfermedad que sufría su madre, otros familiares. Estefanía, de hecho, los tuvo anteriormente estaba siendo tratada médicamente, aunque murió antes de que hubiera un diagnóstico. "No vimos a mi hermana levitar", deja claro su hermano, que entonces tenía 16 años.

ESCUCHA LA SECCIÓN DE MISTERIO EN 'PONIENDO LAS CALLES'

¿Por qué, entonces, la familia dijo que en su casa pasaban cosas raras? Para empezar, por el interés de un parapsicólogo, Tristanbraker, quien, según los hermanos, les daba las directrices sobre lo que tenían que decir en televisión. Ello "le dio fama en televisión", dice Maxi. Cuando pasó todo solo tenía 9 años.

Ricardo, por su parte, explica uno de los fenómenos 'inexplicables' más famosos de este caso: durante una inspección policial del domicilio, con la patrulla dentro de la casa, se escucha un sonido metálico en la terraza que no se sabía, en teoría, de dónde venía. "Fui yo quien tiró una piedra a la terraza desde el balcón contiguo", señala Ricardo. Su madre fue quien se lo ordenó.

Ella también incitó a ambos a exagerar el asunto. "De una insignificancia se ha montado una realidad a partir de la cual la familia nos hemos salpicado poco a poco", confiesa Ricardo.

Toda esta película, la que nadie ha llevado al cine, pero más real que la se ha contado siempre, pasó factura a Maxi y Ricardo. Sufrieron acoso escolar. El pequeño cree que hoy en día "los servicios sociales hubieran intervenido" ante la situación de dos menores de edad, como ellos, tan expuestos en televisión por un caso como este. Él admite que "la situación personal que se crea machaca tanto psicológicamente que hace que te encierres en ciertos mundos, te creas lo que te estás diciendo".

Ricardo añade la guinda a este amargo pastel: "Sufrimos malos tratos por parte de una persona. Nos decían lo que teníamos que decir, si no, cobrabas". Exculpa a su padre, ya fallecido, quien les defendía. Su ausencia precisamente es la que les permite, según dicen, contar su versión públicamente.

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