Sergio Baragaño, arquitecto: "Las casas prefabricadas tienen la ventaja de que sabes lo que cuesta tu vivienda desde el minuto uno, sin sorpresas"
Este sistema constructivo no solo reduce los tiempos de entrega a apenas tres meses, sino que garantiza un precio cerrado y calidades superiores a la obra tradicional
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La arquitectura industrializada ha llegado para revolucionar la forma de construir viviendas. Así lo ha explicado el arquitecto Sergio Baragaño, director de Room 2030, en el programa ‘Poniendo las Calles’ de la Cadena COPE. En conversación con Carlos Moreno ‘El Pulpo’, el experto ha descrito este método como un puzle donde las piezas ya no son ladrillos, sino módulos completos y secciones enteras que llegan a la obra en camión para ser ensambladas.
Certeza, rapidez y calidad: las claves del éxito
Una de las grandes ventajas de este sistema es la certidumbre. Sergio Baragaño lo resume de forma clara: "Las casas prefabricadas tienen la ventaja de que sabes lo que cuesta tu vivienda desde el minuto uno, sin sorpresas". El arquitecto compara el proceso con la compra de un automóvil, donde el cliente conoce el precio final desde el principio. Según explica, su empresa entrega viviendas en solo 12 semanas de fabricación con un coste cerrado y calidades muy altas, a menudo no comparables con la construcción tradicional gracias al uso de materiales sostenibles y aislamientos superiores.
En 14 semanas entregamos la vivienda al cliente"
Este modelo constructivo responde a lo que Baragaño denomina una "tormenta perfecta": la enorme necesidad de vivienda en España, que cifra en unas 150.000 viviendas al año, la falta de mano de obra cualificada en la construcción y la incertidumbre de precios en el sector tradicional. "La construcción industrializada resuelve todo eso", afirma. El acceso a una casa se ha convertido en un auténtico problema social y este tipo de soluciones ofrecen una alternativa real y eficiente.
Una casa modular en un camión de transporte
¿Cómo se construye una casa en 12 semanas?
El proceso se asemeja a la fabricación de un coche o un avión. Las viviendas se construyen por grandes módulos tridimensionales en un entorno de fábrica. Una vez terminados, se transportan al emplazamiento final. Allí, el ensamblaje es extraordinariamente rápido: "una vivienda de 200 metros cuadrados la montamos en un día", señala Baragaño. Este método minimiza las molestias vecinales y el impacto en el entorno, ya que el tiempo de trabajo fuera de la fábrica se reduce a apenas un par de semanas para los acabados.
En cuanto al coste, Baragaño asegura que son "totalmente competitivos" con la construcción tradicional. Pone como ejemplo una vivienda de 100 metros cuadrados y tres habitaciones, que se sitúa en el orden de los 200.000 euros. Aunque el precio de partida pueda ser similar, la ausencia de sobrecostes y la drástica reducción de los plazos hacen que el coste final sea, en la práctica, inferior. Con este sistema es posible conseguir precios muy ajustados, aunque el arquitecto Alberto Armendia ya advirtió que por debajo de 1.000 euros el metro cuadrado es barato.
Son viviendas prácticamente pasivas"
Una casa prefabricada
La sostenibilidad es otro de los pilares. Se trabaja con estructuras de acero y materiales reciclables, como aislamientos procedentes del reciclado textil. "Invertimos muchísimo en aislamiento", destaca el arquitecto, mencionando que sus viviendas suelen tener un triple aislamiento térmico y acústico. Esto las convierte en "viviendas prácticamente pasivas", con un consumo energético muy bajo gracias a su alta eficiencia y a sistemas de climatización de alto rendimiento como la aerotermia.
Un diseño sin límites y con visión de futuro
Lejos de ser diseños cerrados, la arquitectura industrializada no tiene "ninguna restricción" creativa. Aunque existen modelos de catálogo que se pueden personalizar, la libertad de diseño es total. Además, estas se conciben como "viviendas crecientes", ya que se pueden ampliar en el futuro añadiendo nuevos módulos, una tendencia en auge para crear desde una oficina para teletrabajar hasta una habitación de invitados.
Para Baragaño, no se trata de las viviendas del futuro, sino del presente. Considera que es el camino a seguir, sobre todo ante un escenario donde la mano de obra cualificada "se va a convertir en algo casi de artesanía". Aunque en España la construcción industrializada apenas representa el 2%, en países de nuestro entorno alcanza el 40%. El gran reto, concluye, es aumentar la capacidad de fabricación a nivel nacional y aplicar este método a la construcción en altura.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.