Paloma Borregón, dermatóloga: "Cada vez vemos a niñas más jóvenes afectadas por la cosmeticorexia, ya no solo son adolescentes que se empiezan a cuidar la piel"

La obsesión por el cuidado de la piel llega a las más pequeñas, que usan productos para adultos con graves consecuencias para su piel inmadura y su salud mental

José Manuel Nieto

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La cosmeticorexia, o la adicción a la cosmética, es un fenómeno creciente que ya no afecta solo a adolescentes, sino a niñas cada vez más pequeñas. Así lo ha advertido la dermatóloga Paloma Borregón en el programa 'Poniendo las Calles' de COPE, donde ha explicado los peligros de esta nueva moda que lleva a menores a utilizar de forma obsesiva productos de belleza no aptos para su edad.

Cada vez vemos a niñas más jóvenes afectadas por la cosmeticorexia, ya no solo son adolescentes que se empiezan a cuidar la piel"

La especialista ha señalado que en su consulta ve dos realidades preocupantes. Por un lado, madres que acuden alarmadas porque "sus hijas se están haciendo esclavas de la belleza desde muy pequeñas". Por otro, recibe como pacientes a niñas con reacciones cutáneas severas "cuando se hacen la mascarilla de TikTok que recomienda su influencer favorita, mezclando limón con ajo con no sé qué y se revientan la cara".

Riesgos para una piel inmadura

El principal peligro reside en que la piel de una niña es "más inmadura" y no está preparada para los ingredientes de la cosmética para adultos. Productos con retinol o ácidos, diseñados para exfoliar pieles maduras, pueden causar estragos en las más jóvenes. "La gente lo llama quemar la piel", explica Borregón, aunque técnicamente se trata de irritaciones, eccemas y dermatitis de contacto.

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Niñas pequeñas maquillándose juntas frente al espejo

Pero el abuso de cosméticos también puede tener el efecto contrario. La aplicación de "rutinas de 15 pasos" que ni la propia dermatóloga realiza, puede "saturar la piel" y provocar la aparición de granos, un cuadro conocido como acné cosmético. Este problema surge por la "oclusión de las glándulas por ponernos muchas cosas".

El impacto psicológico y la influencia de las redes

Lo que a menudo empieza como un juego de imitación a influencers se convierte en una peligrosa adicción. La dermatóloga ha destacado el sufrimiento que experimentan estas niñas cuando se les retiran los productos. "Las niñas es que hasta lloran cuando ya les decimos, 'no, es que esto no lo puedes usar'. Lo pasan mal", afirma, subrayando la dependencia emocional que desarrollan.

Las niñas es que hasta lloran cuando ya les decimos, no, es que esto no lo puedes usar"

Detrás de esta obsesión se encuentra la presión de las redes sociales y la distorsión de la imagen corporal. Borregón ha alertado de que cada vez más jóvenes acuden a su consulta "con la foto de cómo están con el filtro de Instagram" buscando retoques estéticos. "Nunca acaban de verse bien. Ese es el gran problema", lamenta la especialista.

Consejos para padres: ¿qué hacer?

Ante esta situación, el consejo de la experta para los padres es "estar pendientes" para detectar cuándo el juego se convierte en un problema. Recomienda controlar en qué gastan la paga y, sobre todo, consultar al dermatólogo antes de que aparezcan las complicaciones. "Lo suyo es ir antes, que seamos nosotros los que recomendemos", insiste.

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Una niña preadolescente se está maquillando y mirándose en un pequeño espejo de maquillaje en su sala de estar.

La rutina de cuidado facial para una niña debe ser muy simple y la clave no está en si las cremas caras son mejores para la piel, sino en su idoneidad. Borregón la resume en tres pasos básicos: un limpiador suave, una crema hidratante y, fundamental, protección solar. "No hace falta vitamina C, no hace falta retinol, no hace falta ácidos, cosa que sí nos hace falta a los mayores", aclara.

La especialista ha explicado la edad a la que se debe empezar con tratamientos más específicos. Mientras que la protección solar es necesaria desde los seis meses, los ingredientes antiaging como el retinol se deben introducir "a partir de los 30", cuando la piel empieza a perder colágeno. En la adolescencia, se pueden usar productos seborreguladores como el ácido salicílico si aparece acné.

Finalmente, Paloma Borregón ha concluido que la cosmeticorexia "ha venido para quedarse", por lo que es crucial saber gestionarla. La educación desde casa y el ejemplo de los padres son fundamentales para enseñar a los más jóvenes a cuidarse de una forma saludable y adaptada a sus necesidades reales, sin caer en obsesiones peligrosas.

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.