Nacho, enfermo renal que hace diálisis en casa: “Este mes me ha llegado una factura de luz de 185 euros”
Nacho tiene que estar conectado a la máquina de diálisis tres horas a día y su factura se ha incrementado un 400%

Nacho, enfermo renal que hace diálisis en casa: “Este mes me ha llegado una factura de luz de 185 euros”
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El Gobierno de España ha mandado a Bruselas su plan, junto a Portugal, para intentar abaratar la factura desvinculando el precio de la electricidad del del gas. La Comisión Europea dará una respuesta en dos o tres semanas.
Todos buscamos la manera de intentar consumir menos electricidad. Pero hay personas que no pueden hacer nada para reducir el gasto, porque su vida depende de una máquina.
Un ejemplo lo encontramos en Nacho Martínez, un madrileño de 51 años que vive en Pontevedra y que Lleva años en diálisis.
Con 23, jugando un partido de fútbol americano, sufrió un fuerte golpe que le afectó al riñón. Fue ahí cuando le detectaron una poliquistosis renal. Esta enfermedad hace que se formen quistes en los riñones deteriorando el tejido renal hasta paralizarlo por completo.
Con 40 años, el riñón de Nacho dejó de funcionar y necesitó un trasplante en el año 2005. Su mujer, Paula, le donó el suyo. Tras la operación, la cosa fue bien, hasta que llegó la pandemia y Nacho se contagió de coronavirus. Ese riñón quedó inutilizado y tuvo que volver a diálisis. Se jubiló de forma prematura por la enfermedad. Trabajaba como comercial de una joyería, oficio que compartía con Paula, que también dejó el trabajo para ayudar a su marido.
Él mismo se hace la diálisis en casa, aunque también alterna con alguna sesión en el hospital de Pontevedra. Prefiere dársela en casa por miedo a contagiarse de nuevo.
“No tener que ir al hospital es quitarte un riesgo de contagios. Además, la diálisis de casa es menos agresiva que la del hospital son cuatro horas, día si, día, no. En casa son tres horas. No te vas con tan mal cuerpo como las sesiones de los hospitales”, dice.
Esto tiene un gasto, Nacho tiene que estar conectado en casa tres horas, algo que se refleja en su factura de la luz.
“El año pasado estaba pagando 35 euros de factura, el gasto normal de una pareja normal. Esta última factura ha sido de 185 euros”.
La vida de Nacho depende de una máquina. Está a la espera de un nuevo trasplante de riñón. Hasta que llegue ese día, no puede hacer nada, asumir cada mes esa desorbitada factura.



