Se cumplen 30 años del secuestro de Ortega Lara: así fue el cautiverio más largo de ETA

El funcionario de prisiones permaneció 532 días en un zulo de tres por dos metros en Mondragón

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Se cumplen 30 años del secuestro de Ortega Lara

Gloria López Navas

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Tenemos todos la vista puesta ya en el fin de semana, con las agendas llenas de planes a pesar del mal tiempo que nos espera.   

Sin embargo, hay una familia que tiene marcado en rojo el día de mañana. Es la familia de José Antonio Ortega Lara. Porque este 17 de enero se cumplen treinta años de su secuestro.

Aquel 17 de enero de 1996 era miércoles, Ortega Lara regresaba a su casa de Burgos después de trabajar en el Centro Penitenciario de Logroño y era secuestrado por la banda terrorista en su propio garaje. En esos momentos, los etarras tenían secuestrado también al empresario guipuzcoano José María Aldaya, desde hacía 8 meses. ETA exigía para liberar al funcionario de prisiones el traslado de los presos de la organización a cárceles vascas.

Los secuestradores llevaron a Ortega Lara a un zulo pequeño y húmedo y allí permanecería la friolera de 532 días, un amplio periodo de tiempo que lo convirtió en el secuestro más largo perpetrado por ETA.   Estaba oculto bajo una nave industrial en la localidad de Mondragón, en Guipúzcoa, y se encontraba a escasos metros del río Deva. No tenía ventanas y Ortega Lara sólo podía dar en él tres pasos. El habitáculo medía sólo tres metros de largo por dos y medio de ancho. No llegaba a los dos metros de altura.

Tampoco podía salir al exterior. Sólo tenía la luz de una pequeña bombilla y dos palanganas, una para hacer sus necesidades y otra para asearse. Lo único que comía era tres raciones de fruta y verdura al día y tres vasos de agua. Eso sí, recibía el periódico a diario y su lectura era lo único que podía hacer. Francisco Gil es el primer Guardia Civil que entró en el zulo y lo describía como lo más parecido a "una tumba", ya que "olía mal y estaba oscuro. Parecía la tumba de una persona que estaba condenada a morir". 

 Era el 1 de julio de 1997. Todo el relato de lo que ocurrió ese día lo puedes escuchar en el primer episodio del podcast de COPEMiguel Ángel Blanco, aquellas 48 horas jamás contadas”. Hasta 60 personas participaron en la operación para liberar a Ortega Lara, bajo la batuta de Baltasar Garzón. Su rescate fue posible gracias a la detención de sus secuestradores.

Justo un año antes, en julio de 1996, cuando Ortega Lara lleva ya seis meses secuestrado, la policía francesa detiene en una granja de los Pirineos a Julián Atxurra, responsable del aparato de logística de la banda. En una de las agendas incautadas, aparecen un par de apuntes escuetos sobre entregas de dinero en las que se podía leer: Bol, 5 kilos y entre paréntesis Ortega”.

La Guardia Civil deduce que detrás de esas anotaciones se encuentra un comando nuevo formado por miembros no fichados y las investigaciones se centran en tratar de descubrir quien es ese tal BOL. Francisco Vázquez es un Coronel de la Guardia Civil clave en la liberación de Ortega Lara y explica así cómo dieron con él: "Se desbrozaron muchas líneas de investigación en torno a qué podía significar Bol. Muchas de ellas se fueron descartando pero, con el paso del tiempo, hubo una que lo referenciaba a una persona: Bolinaga".

A partir de ese momento, la Guardia Civil comienza a hacer un seguimiento exhaustivo, de día y de noche a Bolinaga. Así descubren que se entrevista frecuentemente con personas del entorno abertzale y que suele acceder a una nave industrial sin actividad situada a las afueras de Mondragón frente a unas canteras de arena. Acuden siempre junto a otras tres personas. Los agentes empiezan a sospechar que en ese lugar hay alguien.

Las semanas transcurren y la Guardia Civil se decide a actuar cuanto antes pero necesitan un mandamiento judicial para entrar a la nave industrial. El juez accede y tramita 5 órdenes de registro: los domicilios de los 4 sospechosos y la nave industrial. Comenzaba así la Operación Pulpo con un despliegue de 500 hombres con unidades de élite.

 La misma noche en la que la Guardia Civil se dispone a rescatar a Ortega Lara, los etarras liberan al empresario vizcaíno Cosme Delclaux previo pago del rescate.  Los planes salen según lo previsto y tras arrestar a los cuatro etarras, la Guardia Civil consigue liberar a Ortega Lara. La pesadilla termina, aunque el funcionario de prisiones creía que, en realidad, era su final: Lo primero que me dice es que le mate de una puta vez porque él piensa que somos los terroristas que le va a ejecutar en ese momento y yo lo que hago es intentar ser su amigo y convencerlo de que somos los buenos  

532 días después del 17 de enero de 1996, Ortega Lara ve la luz por primera vez. Con 23 kilos menos y pérdida de masa muscular y densidad ósea. Dicen los agentes que tenía la mirada perdida. Sufría trastornos del sueño y ansiedad.

Las secuelas que le quedaron tras esa experiencia fueron múltiples. Sufriría años de miedos, pesadillas y una claustrofobia que le perseguiría durante mucho tiempo.

El resto de la sociedad estaba feliz... aunque aún no sabíamos que esta liberación se convertiría en el principio de una nueva pesadilla. Sólo una semana más tarde, ETA secuestraba al concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco. Una historia con un desenlace mucho más trágico.

Herrera en COPE

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