Ramiro Aurín, ingeniero de caminos: "¿Era inevitable? Si hubiera habido un mayor control de la vía la probabilidad de accidente habría bajado"
El vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, desde el principio de la tragedia, consideró que el origen más probable era un problema en la infraestructura, recuerda en 'Mediodía Fin de Semana'

Vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos en Mediodía Fin de Semana
Madrid - Publicado el
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El informe preliminar de la Comisión de Accidentes Ferroviarios apunta a que la causa del descarrilamiento del tren Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid fue una deficiencia en la soldadura de la vía.
Esta es la hipótesis que cobra más fuerza, según ha analizado en Mediodía Fin de Semana, Ramiro Aurín, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, quien desde el principio consideró que el origen más probable del siniestro era un problema en la infraestructura.
"A mí me parecía que lo más probable era que hubiera sido un problema de vía", ha afirmado Aurín, explicando que un fallo en el material móvil se habría detectado mucho más rápido.
Una avería que se pudo detectar
A la pregunta de por qué no se detectó la rotura, la respuesta del experto es clara: "La avería era detectable". Según explica Aurín, existen sistemas de sensorización y "trenes laboratorio capaces de detectar las fisuras". Sin embargo, lamenta que, pese a que "sabemos lo que hay que hacer", estos sistemas no se utilizan con la frecuencia necesaria.
El vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos destaca que España cuenta con una red de alta velocidad "estupenda", pero su alta intensidad de tráfico exige pasar más y mejor los sistemas de control. "Si no los pasamos, pues es más fácil que pase una desgracia", advierte el ingeniero, quien resume el problema del mantenimiento afirmando que "lo que se hace está bien, pero se hace poco".
Si no los pasamos, es más fácil que quede pasado por alto y que pase una desgracia"
La 'fatalidad' de un desvío y un fallo de fábrica
El ministro de Transportes, Óscar Puente, sugirió que fue un "accidente inevitable", pero Ramiro Aurín matiza que "lo inevitable, siempre es relativo". El ingeniero describe una cadena de "fatalidades": el tren descarrila por la rotura pero sigue recto por la inercia, hasta que los vagones 7 y 8 se topan con un desvío que los introduce en la vía contraria, provocando el choque. "Si no hubiera habido desvío, probablemente no hubiera chocado con el Alvia", ha sentenciado Aurín.
Aunque un fallo de fabricación en un raíl es "improbable", la multiplicación de kilómetros de vía y soldaduras lo convierte en una "probabilidad cierta". El experto confirma que el ministro ordenó revisar los raíles del mismo lote y aclara que, en contra de algunos rumores, "se fabrica en España". Con todo, concluye que aunque el accidente podría haber ocurrido "igualmente haciéndolo bien", con un control exhaustivo "la probabilidad de ocurrencia hubiera bajado también, sin duda".
Propuesta de mejora: el frenado automático
Finalmente, Ramiro Aurín ha aportado una medida que podría haber mitigado la "catástrofe humana". Propone implementar un sistema para que los trenes "se frenen automáticamente" en el momento en que se detecta un descarrilamiento. "No puede ser que los trenes, en el momento en que se detecta un descarrilamiento, no se frenen automáticamente de oficio", ha insistido, asegurando que es una solución técnicamente viable que debería desarrollarse.
No puede ser que los trenes, en el momento en que se detecta un descarrilamiento, no se frenen automáticamente de oficio"
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