Acabar con los vertederos de ropa: ¿Tiene la moda rápida los días contados?

Sin abrir tu armario, ¿sabes cuánta ropa tienes? A veces, demasiada. Ropa que, a veces, usamos poco. Pues ojo, la moda de la ropa efímera tiene los días contados.

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Acabar con los vertederos de ropa: ¿Tiene la moda rápida los días contados?

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

4 min lectura

Tenemos mucha ropa, en ocasiones demasiada. Oyentes de 'La Tarde' reconocen que tienen o muchas blusas de un mismo color, muchos pares de zapatos, abrigos de diferentes texturas y colores...Ropa que utilizamos, en ocasiones, poco y que cuando nos cansamos la tiramos.

¿Qué pasa con esa ropa? Muchas veces va a vertederos donde se acumulan montañas y montañas que, sobre todo, contaminan.

Ante esta situación que se repite en todas partes del planeta, la Comisión Europea está decidida a acabar con la moda rápida, con la moda que cambia cada dos semanas; el Ejecutivo comunitario no comparte la superproducción de ropa de usar y tirar. Ropa que acaba -sin estrenar, con las etiquetas puestas-, en vertederos como el que se ha localizado en el Desierto de Atacama (Chile), con 39.000 toneladas de ropa desechada, consumiéndose al albur de los factores climáticos y emitiendo a la atmósfera gases contaminantes.

Para alargar la vida útil de los productos de forma que puedan repararse con facilidad cuando se estropeen y que sus componentes se reutilicen al máximo cuando vayan a la basura, Bruselas ha puesto en marcha un amplio paquete de iniciativas para fomentar la economía circular, propuestas con vistas a impulsar una economía más sostenible con la vista puesta en 2030: "La gente está cansada de productos que se rompen en cuanto pasa la garantía y que son muy difíciles de reparar, o de ropa que se desgarra después de unos cuantos lavados" y la ciudadanía exige "que duren más y que sea más barato arreglarlos", afirma Virginijus Sinkevicius, comisario europeo de Medioambiente.

Una industria textil más sostenible

El paquete legislativo se estructura en tres grandes bloques. Lo primero es la propuesta de revisión del Reglamento de la Directiva de Ecodiseño para abordar el ciclo de vida de todos los productos desde la fase de su concepción, donde la Comisión identifica que se determina el 80 % de impacto medioambiental, y así imprimir un carácter más sostenible en toda la cadena de valor.

La segunda pata del paquete de economía circular marca la senda para que el sector textil (industria que más contribuye al cambio climático tras alimentación, vivienda y movilidad), sin olvidar del uso en exceso que esta industria hace en uso de agua y tierra.

Sólo el 1 % de los productos textiles es de origen reciclado, lo que supone que cada europeo tira 11 kilos de ropa al año, según la Agencia Europea del Medioambiente. Bruselas quiere impulsar que se utilicen fibras recicladas y libres de productos químicos peligrosos y que la industria textil, donde el 75 % son mujeres, vele por que se respeten los derechos sociales de los trabajadores. Además se establecerán requisitos de diseño ecológico específicamente para textiles y medidas para evitar que liberen microplásticos, probablemente empezando con productos de moda doméstica como alfombras o cortinas.

La Comisión Europea pide a las firmas de moda que se lancen menos colecciones al año y que se fomenten los servicios de reutilización y reparación, invitando a los Estados miembros a ofrecer un tratamiento fiscal favorable a estos negocios. "Hay cantidades ingentes de ropa y cada vez consumimos más, las grandes firmas de ropa han puesto hasta 50 microtemporadas, ropa nueva cada semana en las tiendas, lo que ha hecho que el sistema haya tocado techo" explica Celia Ojeda-Martínez, responsable de Biodiversidad y Consumo de Greenpeace en 'La Tarde'.

"Además", subraya la responsable de Biodiversidad de Greenpeace "los textiles llevan fibras mixtas, lo que impide reciclar perfectamente porque habría que separar las diferentes fibras y eso es muy caro y por ello las firmas se deshacen de la ropa en vertederos. Pero "estos vertederos no son legales, la ropa se queda allí sin ser tratadas y los cambios de temperatura hace que los productos tóxicos que llevan los textiles pasen a la atmósfera y a las aguas subterráneas. En el caso del Desierto de Atacama no solo se ha encontrado ropa usada, es que hay ropa con las etiquetas puestas", denuncia la responsable de Biodiversidad y Consumo de Greenpeace que advierte que "compramos el doble de ropa que comprábamos hace unos años y la utilizamos mucho menos".

Celia Ojeda-Martínez nos da dos opciones de cara al futuro y para acabar con lo que está pasando, "lo principal es dejar de consumir, lo que está en el armario hay que darle una segunda vida, repáralo. Hay modelos de negocios alternativos que te ayudan a tener modelos diferentes cada día al ser usadas por diferentes personas".

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