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El problema del ‘turismo de borrachera’ llega hasta Sierra Nevada

El presidente de la asociación de empresarios de la estación de esquí destaca el “ruido, música, y los objetos que lanzan desde los botellones”

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:59

El turismo de borrachera suele a afectar a puntos muy concretos del país en la temporada de verano. Tanto en Magaluf como en algunos puntos de la Costa del Sol y en muchos otros sitios de España. Y ahora, también está afectando en la temporada de invierno a estaciones de esquí como la de Sierra Nevada. Los jóvenes llegan en grupo, hacen botellón, se emborrachan en los apartamentos que alquilan y lanzan objetos a la calle, así como provocar destrozos en el inmobiliario. En La Tarde de COPE hemos hablado con Enrique de la Higuera, presidente de la Asociación de empresarios de Sierra Nevada, que nos asegura que los vecinos “se quejan del ruido, la música y de las cosas que se lanzan a la calle”.

“Son las mismas molestias que podrían causar en otro sitio, la diferencia es que es un centro lúdico deportivo en el que el cliente cena pronto y se va a dormir pronto porque la jornada de esquí empieza pronto” lamenta Enrique, propietario a su vez de varios pisos de alquiler estacionales. Su queja de que “no te puedes levantar a las 7 de la mañana para esquiar habiendo estado hasta las 4 de la mañana sin poder dormir” y reconoce que muchos clientes de la estación de Sierra Nevada le han asegurado que si “la situación continúa así”, no descartan marcharse a pasar la temporada de esquí “a otras estaciones de España”.

Nos asegura Enrique que él mismo ha sufrido “destrozos en habitaciones e instalaciones”. Eso sí, estos turistas son tanto de nacionalidad española como extranjera. Otra de las quejas del propio presidente de la asociación de empresarios va dirigida hacia las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. “Ellos tienen mucho que hacer y decir en esto, porque en Sierra Nevada por la noche no hay apenas presencia policial” asegura Enrique que, añade, “entre que se le llama y llegan pasa demasiado tiempo”. Eso sí, el empresario reconoce que hay una difícil solución en este tema porque no puede “discriminar a los clientes”.

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