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Los problemas de ser una persona altamente sensible: "Los ruiditos más pequeños no los puedo soportar"

El 25 por ciento de la población es altamente sensible y en 'La Tarde' hemos hablado con tres personas que sufren este tipo de afección

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Madrid

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 19:23

Hay veces que una noticia, una historia o incluso una simple imagen puede hacer a una persona llorar. Hay personas que, simplemente, se sienten condicionadas por el hecho de experimentar un dolor que otras personas no pueden llegar a sentir.

Tampoco podemos olvidar las luces o los sonidos, que en muchos casos pueden provocar una saturación en la persona. Un paisaje, una canción, una fotografía puede conmoverte, literalmente. Hay personas que, simplemente, experimentan cosas muy intensas. No sabes lo que es pero algo dentro de ti es distinto. Una serie de características que tienen nombre.

El 25 por ciento de la población es altamente sensible. En 'La Tarde' hemos hablado con tres personas que sufren este tipo de afección.

Carina Morales tiene 49 años y descubrió que era una persona altamente sensible hace tres años. "Eres consciente desde siempre pero ni sabes ponerle nombre y dices "soy diferente". La gente piensa que eres exagerada", ha contado. Ella sufría especialmente cuando iba a las discotecas. "Las luces me provocaban una especie de tic, tenía que apartarme", ha contado.

Pablo también es una persona altamente sensible. Tiene 17 años y supo que había cosas que podían afectar a su forma de desarrollar sus tareas por su madre, quien también lo sufre. "Algunos ruidos que las personas no escuchaban en clase, a mí me me molestaban y me desconcentraban", ha contado. "Las emociones, los olores. Lo noto todo más cercano, me llega todo más. Los ruiditos más pequeños no los puedo soportar", ha señalado Pablo.

En 'La Tarde' también hemos hablado con Clara Ramiro, quien es psicóloga y presidenta de la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España. "Ser una persona altamente sensible es tener un rasgo de la personalidad. Por un lado percibimos sutilezas y detalles en el entorno. Procesamos a nivel muy profundo", ha explicado. "Somos personas con una alta emocionalidad y empatía, y nuestro sistema tiene una tendencia a la sobreestimulación, y por ello al estrés. Tenemos un sistema más reactivo a las variaciones que hay en el ambiente, tanto en el externo como en el interno", ha explicado.

"Nuestro sistema está constantemente captando cualquier pequeña variación", ha añadido Clara Ramiro.

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