Kenia, la perra que encuentra con vida a un anciano de 83 años atrapado 48 horas en un barranco
Tras caer por un terraplén de 40 metros en la localidad asturiana de Oviñana, la perra de rescate Kenia localizó a Ernesto Busto cuando la esperanza de hallarlo se agotaba

Publicado el
3 min lectura19:19 min escucha
La pesadilla para Ernesto Busto, un vecino de Joviñana (Cudillero) de 83 años, comenzó el pasado 9 de febrero. Como hacía habitualmente, salió a limpiar una de sus fincas cuando el terreno cedió y se precipitó por un terraplén de unos 40 metros, quedando atrapado en una zona de maleza impenetrable. Logró hacer una última llamada a su hijo para alertar del accidente, pero poco después perdió su teléfono, quedando solo y a merced de la noche asturiana.
Esa misma noche se activó un amplio operativo de búsqueda por parte del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), que movilizó a bomberos y guías de montaña. Sin embargo, la vegetación, descrita como “cerradísima”, impidió el éxito de las primeras batidas. Durante casi 48 horas, el paradero de Ernesto fue un misterio.
El olfato que obró el milagro
Cuando los medios humanos no eran suficientes, entró en acción el olfato animal. La mañana del 12 de febrero, Kenia, una pastora belga malinois de 5 años, encontró a Ernesto con vida. Presentaba varios golpes y una fractura en una de sus piernas. “Ha sido un milagro”, ha asegurado en el programa ‘La Tarde’ de COPE su hijo, Ernesto Busto, quien ha expresado su inmensa gratitud: “Gracias a Wenceslao Fernández y a todo el equipo; el despliegue era muchísimo y se volcaron. Gracias a eso lo podemos contar”.
El perro dice "aquí la tengo, ven rápido y dame mi juguete, que mi trabajo ha terminado"
Responsable de operaciones de búsqueda de la unidad canina
Una búsqueda a contrarreloj
Wenceslao Fernández, responsable de operaciones de búsqueda de la unidad canina del SEPA, ha explicado en COPE que la localización fue una operación a contrarreloj. La clave inicial fue la triangulación de las últimas llamadas del teléfono. Posteriormente, el hallazgo del sombrero y las gafas de Ernesto por parte de dos bomberos permitió acotar el área de búsqueda de forma decisiva.
Wenceslao y Rubén, el guía de Kenia, decidieron adelantarse al operativo oficial y llegaron a la zona de amanecida. “Cuando bajamos los perros del vehículo, ya sabían dónde tenían que ir”, relata Wenceslao. En “unos 10 o 15 minutos”, Kenia localizó a Ernesto. Su método de aviso es ladrar hasta recibir su premio. El perro no sabe que ha salvado una vida, explica Wenceslao, sino que reclama su recompensa: “El perro dice: ‘Aquí la tengo, ven rápido y dame mi juguete, que mi trabajo ha terminado’”.
Según el relato de su hijo, el propio Ernesto explica que “anduvo demasiado en el borde y pisó en falso”. Tras una primera caída, quedó algo aturdido y, al intentar salir ya de noche y sin visibilidad, “volvió a caer otra vez por otro lado”, momento en el que perdió el teléfono móvil. Sobre su terrible experiencia, su hijo comenta con prudencia que “no se queja casi nada”, más allá del hambre y el dolor. Por suerte, las temperaturas de esas noches no fueron excesivamente frías, un factor que ayudó a su supervivencia.
En los últimos 6 meses se han hecho 5 localizaciones, 3 personas con vida y 2 personas fallecidas"
Héroes voluntarios
Uno de los datos más sorprendentes revelados por Wenceslao Fernández es la naturaleza de su equipo. “La unidad canina de rescate somos un grupo de profesionales como la copa de un pino, pero somos voluntarios, no cobramos por lo que hacemos”, ha destacado. A pesar de ser una unidad de referencia mundial que ha intervenido en catástrofes como la DANA o los terremotos de Marruecos y Libia, su trabajo es completamente altruista.
Esta unidad cuenta con 16 perros, mayoritariamente pastores belgas malinois, a los que Fernández describe como “atletas de élite”, pero también pastores alemanes, spaniels y drathaars. La formación de uno de estos canes para que esté cien por cien operativo dura unos tres años. Mientras, Ernesto Busto, a sus 83 años, se recupera en el hospital, ajeno aún a la magnitud del despliegue que le ha devuelto la vida.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



