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Antonio, el pequeño de 11 años que ha programado más de 100 videojuegos

Crea juegos para que sus compañeros aprendan mejor en clase, desde un concurso sobre el Camino de Santiago hasta el tres en raya

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COPE.es

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 19:55

Dicen los expertos que para los niños del futuro saber programar será tan importante como lo es hoy hablar inglés o un tercer idioma. Pero hay jóvenes para los que ya no es cosa del futuro. En La Tarde de COPE te contamos la historia de Antonio García Vicente, vive en Villanubla, un pequeño pueblo cerca de Valladolid, y es miembro del Club de Jóvenes Programadores de la Universidad de Valladolid. Sabe programar, como el resto de compañeros del club, la diferencia es que Antonio ya ha programado más de 100 videojuegos. Uno de ellos está diseñado para aprender los planetas del sistema solar, otro para jugar al tres en raya, incluso un concurso de televisión sobre el Camino de Santiago.

El propio Antonio nos ha contado que todo comenzó cuando tenía 6 años y aprendió a programar “en un evento de la Universidad de Valladolid” en el que cursó, junto a su hermana, “un taller especializado en programación para niños”. A partir de ahí, este pequeño genio de la informática continuó desarrollando sus habilidades en el Club de Jóvenes Programadores y en el colegio, donde desarrollaba videojuegos a partir de los temas que estaba dando en cada una de las asignaturas. “Después de que diéramos anatomía, decidí crear mi propio juego para identificar los huesos del cuerpo humano” recuerda Antonio.

Nos reconoce Antonio que su imaginación con los videojuegos se dispara “en los días que hace frío” y que, de momento, solo trabaja con un programa llamado Scratch para niños y que, de momento, solo está empezando a aprender a utilizar otros más comunes como Java. Aun así, este pequeño genio de la informática no quiere dedicarse a esto o, al menos, no es su sueño, y es que quiere ser “estrella de fútbol” como su ídolo, Iker Casillas.

A pesar de que los más de 100 videojuegos han colocado a Antonio como toda una joven promesa de la programación, él no quiere destacar por encima de sus compañeros y asegura que hay muchos niños que hacen lo mismo que él, la diferencia, señala, es que él da “charlas para motivar a otros niños”.

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