Unos monjes de Navarra encuentran una receta del Siglo XIX y la ginebra que consiguen es tendencia: "El Padre Abad no se acordaba de cuál era la original"

Los monjes benedictinos del Monasterio de Leyre recuperan una fórmula medieval para elaborar una ginebra artesanal única con el enebro de los bosques navarros

José Manuel Nieto

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Los monjes del Monasterio de Leyre, en Navarra, han comenzado a elaborar ginebra artesanal aprovechando el enebro de los bosques que rodean este lugar sagrado. La noticia ha sido descubierta en el programa 'La Tarde' de COPE, donde Pilar García Muñiz y Jon Uriarte han conversado con uno de los artífices del proyecto, el padre Eduardo Olivero, para conocer los detalles de esta bebida espiritual.

El origen de la ginebra de Leyre

La idea surgió de manera casi inesperada. Según ha explicado fray Eduardo, la comunidad estaba inmersa en un proyecto para recuperar la receta medieval del licor que históricamente se elaboraba en el monasterio. Durante la investigación de las plantas autóctonas en los bosques de Leyre, se dieron cuenta de la abundancia de un ingrediente: el enebro. "Si algo había mucho, es enebro", ha comentado el monje.

El problema, ha señalado, es que el enebro no aparece en la lista de plantas que Carlomagno pidió cultivar a los monasterios de su imperio en la famosa capitular ‘De Villis’. Ante esta situación, los monjes se plantearon un nuevo reto: “Vamos a intentar con esa fórmula del licor, añadir y destilarlo para hacer una ginebra”. El resultado fue un éxito.

La búsqueda de la fórmula original

El camino hasta dar con la tecla no ha sido sencillo y ha supuesto un año y medio de investigación. Todo comenzó cuando el antiguo licorero del monasterio se hizo mayor y el padre abad encargó a otros monjes continuar la labor. Sin embargo, se encontraron con un obstáculo: "había mucha fórmula y el pobre no se acordaba de cuál era la original". Esta dedicación a una vida de reflexión y trabajo manual es una constante, como se puede apreciar en la experiencia de un monje en el siglo XXI.

El Padre Abad no se acordaba de cuál era la original"

Eduardo Olivero

Monje del Monasterio de Leyre responsable del proyecto

Esto les llevó a una profunda investigación documental y de laboratorio, consultando otros monasterios de España y Francia. Descubrieron que, con pequeñas variantes locales, la estructura de los licores era la misma. La clave la encontraron en los inventarios de la desamortización del siglo XIX y en los antiguos botes de farmacia, que revelaban las mismas hierbas mencionadas por Carlomagno. Este viaje al pasado es similar al que se puede experimentar en lugares como el cercano santuario de Javier, otro tesoro de la fe en Navarra.

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Monasterio de Leyre, Navarra

Esta investigación les permitió no solo saber qué hierbas usar, sino también cuáles descartar. "En el siglo XIX se habían añadido mucha especia aromática, clavo, nuez moscada, café, que desfiguran el perfil este balsámico, medicinal, artesanal, del licor antiguo", ha detallado el padre Olivero. Tras 18 maquetas y diferentes pruebas, dieron con la fórmula definitiva.

Un proceso artesanal y monástico

El proceso de elaboración es puramente artesanal y monástico, sin empleados externos. Los propios monjes recolectan las hierbas en los bosques navarros. Fray Eduardo bromeaba al respecto con Jon Uriarte, comparándose con el druida de Astérix: "Hemos cambiado la hoz por tijeras, pero la cesta de mimbre sigue siendo la misma que usaba Panoramix". Esta conexión con la naturaleza y los secretos que guarda es algo que también se encuentra en un pequeño templo del Pirineo aragonés que guarda un secreto.

Hemos cambiado la hoz por tijeras, pero la cesta de mimbre sigue siendo la misma"

Eduardo Olivero

Monje del Monasterio de Leyre responsable del proyecto

Todo en el proceso "pide tiempo". La maceración de algunas hierbas puede durar hasta 30 días, y tras la destilación, la ginebra necesita un mes de reposo y otro más después de su hidratación. La producción se realiza en lotes pequeños y series limitadas, etiquetando las botellas a mano para mantener la filosofía de un producto monástico.

La ginebra de Leyre, a diferencia de muchas industriales, sigue el sistema 'London Dry'. "Todo el alcohol está destilado, y luego solo se le puede añadir agua, para rebajarlo, obviamente, de 96 a 40", ha explicado el monje. Esto garantiza que no se utilizan saborizantes artificiales. El resultado es una ginebra con un perfil "muy robusto, muy de monte", que no necesita camuflar su sabor.

La ginebra se puso a la venta el pasado mes de octubre, coincidiendo con una visita de Sus Majestades los Reyes de España y la Princesa de Asturias al monasterio, a quienes obsequiaron con las primeras botellas. "A partir de ahí ya, pues lo ofrecimos también a todos los demás", ha concluido fray Eduardo.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.