"Fui a echar gasolina, pagué y me fui, luego darme cuenta y volver para llenar el depósito, o sea, más bien dicho, me hice un simpa a mí mismo"

La anécdota de un oyente de 'La Tarde' de COPE se hace viral al relatar el despiste más absoluto que le llevó a pagarse un repostaje a sí mismo sin consumirlo

José Manuel Nieto

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El programa La Tarde de COPE, conducido por Pilar García Muñiz y Rosa Rosado, ha sido testigo de una de las anécdotas más surrealistas contadas por un oyente. En un espacio dedicado a las historias de 'simpas', un participante compartió una experiencia que ha dejado a todos perplejos por su singular naturaleza: se hizo un 'simpa' a sí mismo.

El protagonista de la historia relató cómo fue a una gasolinera con la intención de repostar. Según sus propias palabras, se dirigió a la caja, pagó por el combustible y, en un nivel leyenda del despiste, abandonó el lugar sin haber llenado el depósito. "Fui a echar gasolina, pagué y me fui, luego darme cuenta y volver para llenar el depósito, o sea, más bien dicho, me hice un simpa a mí mismo", explicó el oyente, provocando las risas en el estudio.

Me hice un simpa a mí mismo"

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Vista de una gasolinera de bajo coste Petroprix.

La situación, calificada de 'nivel leyenda del despiste' por las presentadoras, destaca por lo insólito de pagar por un servicio no recibido debido a una distracción. '¿Pero en qué estaría yo pensando?', se preguntaría cualquiera en una situación similar, una anécdota que pone de manifiesto los curiosos despistes que podemos llegar a tener en el día a día.

El problema real de los 'simpas'

Aunque esta historia ha terminado en una simple anécdota divertida, la realidad del «simpa» es un problema serio para muchos negocios. Por desgracia para muchos, el «simpa» es una práctica bastante habitual, con personas que deciden marcharse sin pagar tras repostar combustible o consumir en un local. Un ejemplo claro es el del dueño de una hamburguesería en Cáceres que denunció un 'simpa', recordando que 'detrás de un plato hay muchas horas de trabajo'.

Consecuencias legales: más que una travesura

Lo que a menudo se percibe como una simple pillería, ante la ley es un asunto mucho más grave. Desde la reforma del Código Penal el 1 de julio de 2015, un «simpa» de hasta 400 euros se considera un delito leve de estafa. Esta modificación endureció las consecuencias, especialmente en sectores como las gasolineras o los suministros de telecomunicaciones.

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Un hombre repostando gasolina en una gasolinera de bajo coste Ballenoil en Madrid, España.

Quienes cometen este delito se enfrentan a penas de multa de 1 a 3 meses, cuya cuantía final es determinada por un juez basándose en los ingresos del infractor y los días-multa establecidos. Además, se debe cubrir la responsabilidad civil de lo estafado. Es importante entender que, aunque existen situaciones concretas en las que un cliente podría marcharse sin pagar, la norma general es que hacerlo constituye un delito.

La ley presta especial atención a la reincidencia. Si una persona acumula tres condenas previas por delitos similares, se le aplica el tipo agravado. En estos casos, la sanción deja de ser una simple multa para convertirse en una pena de prisión de entre 1 y 6 años, además de una multa de 6 a 12 meses. Esto subraya la seriedad con la que el sistema judicial trata la repetición de estas conductas, como el truco para no pagar en un taxi que puede terminar en cárcel.

¿Qué dice el Código Penal sobre la estafa?

El artículo 248 del Código Penal define claramente quiénes cometen el delito de estafa. Se considera estafadores a 'los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno'. Esta definición es la base para entender por qué un 'simpa' no es una simple falta, sino un delito tipificado.

La ley también incluye a quienes usan manipulación informática para transferir activos o a aquellos que emplean tarjetas de crédito o débito de forma fraudulenta para realizar operaciones en perjuicio de su titular. Asimismo, se penaliza la fabricación o posesión de programas informáticos destinados a cometer estas estafas, cubriendo así un amplio espectro de fraudes modernos.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.