19 días ingresado, 14 de ellos sin comer ni beber y secuelas de por vida: "Pedí agua con gas, le di un trago y el dolor me hizo perder la consciencia"

Un empresario vigués narra el calvario que vive desde hace un año, con secuelas graves y un alto riesgo de cáncer, tras ingerir sosa caústica por error

Beatriz Calvo

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

Hace poco más de un año, la vida de Pablo González, un empresario vigués, cambió por completo. Sucedió en abril de 2025 durante una comida con amigos en un restaurante de Vigo. Pidió una botella de agua con gas, pero lo que bebió fue sosa cáustica, un corrosivo que le provocó graves quemaduras internas. 

Tras pasar 19 días ingresado y tres meses sin poder ingerir sólidos, la justicia ha archivado provisionalmente la causa sin encontrar un responsable. González ha contado su historia en ‘La Tarde’ de COPE, con Pilar García Muñiz.

Un trago que lo cambió todo

Pablo González ha relatado el fatídico momento. Pidió una botella de agua con gas y le sirvieron una de cristal, con tapón metálico de rosca. "Me sirve una botella de cristal con un tapón metálico cerrado, yo la abro, la echo en el vaso y le doy un trago", ha confirmado. 

La sensación inicial fue extraña, "noto que es un agua con gas, lo noto como muy espumosa en la boca", pero fue al tragar cuando sintió el verdadero horror. "Al segundo, cuando ya empieza a bajar por el esófago, ya salto de la silla, porque el dolor y el quemazón que me da en el cuerpo ya no es normal".

El dolor era tan intenso que su recuerdo se vuelve borroso a partir de ese instante. "A partir de ahí ya tengo todo nublado porque el dolor me hizo ya no perder la consciencia", ha explicado. Lo siguiente que recuerda es estar ya en el hospital, donde pasó horas críticas. 

Sus acompañantes le contaron que sus gritos de dolor "se escuchaban incluso fuera del hospital". Los médicos temían que la sustancia le perforara el estómago, lo que habría tenido un desenlace fatal.

Tengo un riesgo bastante alto de padecer cáncer de esófago en el futuro"

Pablo González

Estuvo 19 días ingresado por beber sosa caustica

Secuelas de por vida y riesgo de cáncer

Las consecuencias de aquel trago perduran más de un año después. Pablo González ha estado tres meses a base de sopas, purés y pollo triturado. A día de hoy, aunque se encuentra "bastante recuperado", las secuelas persisten. "Sigo tomándome un protector estomacal antes de las comidas y tengo bastante acidez, sobre todo cuando me acuesto", ha detallado.

Sin embargo, la secuela más grave es invisible y a largo plazo. "Por lo que me dijo el doctor, tengo un riesgo bastante alto de tener cáncer de esófago porque se dañó, es una piel muy fina, y queda como ranurada", ha confesado. Esta condición le obliga a someterse a una gastroscopia anual para prevenir y detectar a tiempo cualquier complicación.

Un caso archivado sin respuestas

El proceso judicial ha añadido más incertidumbre a su calvario. La causa, abierta de oficio por la Fiscalía por la gravedad de los hechos, ha sido archivada de forma provisional. La jueza reconoce que fue un error humano grave, previsible y evitable, pero no ha logrado identificar al responsable del error.

González, personado como parte perjudicada, pide que el caso se reabra. Según ha explicado en 'La Tarde', no comprende por qué la investigación se ha centrado solo en el restaurante, descartando a la empresa embotelladora, sobre todo cuando él mismo abrió la botella. 

"Lo que no entiendo es por qué se descarta pasivamente la embotelladora cuando la botella está cerrada", ha insistido. Además, ha denunciado que la jueza ha denegado la solicitud para que la embotelladora declare.

Tanto el dueño del restaurante como responsables de la embotelladora lo visitaron en el hospital, y ambas partes negaron que el error fuera suyo. "Alguien ahí tiene que estar equivocado", ha afirmado González, quien solo busca saber qué falló para "que no vuelva a pasar".

Mientras, el miedo le acompaña. Ha admitido que no ha vuelto a beber agua con gas y que ver la botella de cristal verde le produce escalofríos: "la veo y se me ponen los pelos de punta".

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.