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El descenso por el Río Gállego, un homenaje al oficio de los 'nabateros'

Cada Domingo de Resurrección hombres y mujeres del Pirineo Aragonés descienden el Río Gállego en honor al antiguo oficio de los nabateros

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COPE.ES

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:22

Cada domingo de Resurrección hombres y mujeres en el Pirineo Aragonés realizan el descenso del Río Gállego para rendir homenaje a los nabateros, un oficio ya extinguido pero no olvidado. El descenso es espectáculo único donde el hombre mide sus fuerzas con un río subido a una embarcación hecha sólo con troncos de árboles.

Su origen remonta hasta más allá de la Edad Media. El descenso por el Río Gállego era la manera que tenían de transportar la madera que se cortaba en el Pirineo por los ríos. En esos tiempos la mayoría de los edificios eran de madera, por lo tanto los nabateros se encargaban de llevar y comercializar estos troncos siguiendo el curso del río hasta Zaragoza y si no vendían todos allí seguían más allá del Ebro hasta Tortosa.

Esta práctica desapareció totalmente a finales del siglo XX, cuando las mejoras en el transporte permitieron usar otros medios, sin embargo, la Asociación de Nabateros de la Galligera ha recuperado estos oficios para dar a conocer la tradición.

Pedro Borau, presidente de esta asociación realiza todos los Domingos de Resurrección este descenso. La experiencia es muy emocionante. Con el tiempo ha aprendido a “leer el río” ya que cada año cambia y tienen que encauzar las nabatas para no chocarse con las piedras. El Gállego es un río caudaloso y rápido, que hace que el descenso esté lleno de adrenalina.

Las nabatas son las embarcaciones con las que desempeñan esta aventura, son plataformas de maderos atados con vegetales, pueden tener 2 o 3 trampos de 6 metros de longitud cada uno, por lo que los más grandes llegan a los 18 metros. Cada nabata pesa 1000 kilos, son muy pesadas y a esto hay que sumarle el peso de los remos y sus navegantes.

Este evento se convierte en una verdadera fiesta que atrae a muchísima gente y aunque el descenso es lo más emocionante también se celebran talleres de plantas medicinales y fiestas gastronómicas, un plan estupendo para disfrutar aún más de la Semana Santa

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