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El Lute, El Pera y El Vaquilla, la historia de tres delincuentes ‘made in Spain’

Adolfo Arjona hace un repaso por la vida de estos tres hombres que acapararon la atención de la policía, de la sociedad y de los medios de comunicación

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COPE.es

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Adolfo Arjona hace un repaso por la vida de estos tres hombres que acapararon la atención de la policía, de la sociedad y de los medios de comunicación españoles

En menos de una hora conseguirás forjarte una idea de los orígenes y el contexto en el que crecieron tres de los delincuentes españoles más famosos de la historia reciente.

EL LUTE

En ‘La Noche de Adolfo Arjona’ asegura Eleuterio Sánchez, ‘El Lute’: ‘Cuando se han vivido los extremos de la vida, luego maduras, estudias y entiendes las cosas. Las conclusiones son tremendas. El ser humano no tiene límite en la maledicencia. En lugar de ayudar a un pobre chico, que eso era yo, por torpeza, por estupidez, por juntarme con otros dos más, me equivoqué. Cometí un error grandísimo’ asegura Eleuterio Sánchez durante la entrevista con Adolfo Arjona.

‘El Lute fue una necesidad de la España inculta y analfabeta. En lugar de hablar de cultura o economía, se hablaba de mí’ afirma Eleuterio Sánchez, un delincuente que llegó a acumular más de mil años de prisión en los años setenta. En 1981 conseguía el indulto. Actualmente es abogado, escritor y protagoniza ponencias.

EL PERA

Madrid. Año 1969. Juan Francisco y Pepita, una modesta familia de Getafe, veían nacer a su primogénito, Juan Carlos. Aquel niño pronto eligió el camino equivocado. A los siete años comenzó a delinquir y con apenas once había sido detenido más de ciento cincuenta veces. Robaba coches, atracaba bancos, farmacias, joyerías, protagonizaba temerarias persecuciones con la Policía… un niño que se convirtió en el líder de una banda que tenía en jaque a los agentes y atemorizado al vecindario. Este niño era Juan Carlos Delgado, ‘El Pera’.

‘NO rehuyo de mi pasado porque lo he superado y puedo darle ideas a otros para solucionar sus problemas’ aclara El Pera durante su conversación con Arjona.

‘Yo provengo de una familia numerosa. Mi padre era albañil y mi madre ama de casa. Lo que había en el hogar era lo justo para vivir. El entorno del barrio era humilde y poco a poco me encontré con un grupo de amigos y a lo que nos dedicábamos era a coger de forma prestada (robando) aquello que no podían darnos nuestros padres’ asegura en ‘La Noche de Adolfo Arjona

A diferencia de muchos otros, El Pera abandonó a tiempo aquel camino. Tras su paso por la Ciudad de los Muchachos de Leganés se convirtió en una persona nueva. Su pasión por los coches se convirtió en su profesión y hoy, este hombre, puede contar que es piloto, probador de coches, instructor de especialistas de cine, periodista, escritor… Ni sombra de lo que cualquiera, a finales de los 70 y principios de los 80, pensaba que iba a ser de él.

EL VAQUILLA

Otro de los delincuentes más famosos de España fue El Vaquilla. Con el autor del libro ‘Crónicas quinquis’, Javier Valenzuela, te descubrimos el contexto social y familiar de este delincuente que todavía hoy se recuerda.

‘Nace en un barrio muy humilde, en una familia de etnia gitana y enseguida quiere vivir la vida en libertad y quemarla deprisa’ explica Valenzuela en ‘La Noche de Adolfo Arjona’.

La figura de Juan José Cuenca, apodado ‘El Vaquilla’, fue tan popular en la España de los 70 y los 80 que sirvió de inspiración a escritores, músicos y cineastas.

Se especializó en atracos por el método del tirón. En uno de ellos, una anciana terminó falleciendo arrollada. Como por edad no podía ingresar en la cárcel, El Vaquilla fue pasando de reformatorio en reformatorio hasta que a los 15 años ingresa en la cárcel Modelo, el centro penitenciario de hombres de Barcelona.

‘Todos estos delincuentes quinquis de los 70 y 80 no eran sanguinarios, no iban a matar, pero dejaban daños colaterales’ afirma el escritor Javier Valenzuela.

En aquel momento la sociedad y los medios de comunicación comienzan a fijarse en él: un joven rebelde, adicto a la heroína, cabecilla de motines, pero con un carisma capaz de convertirlo en una estrella mediática. El 19 de diciembre de 2003, a sus recién cumplidos 42 años, Juan José Moreno Cuenca fallecía como consecuencia de su adicción a la heroína.

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