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El 'Zas' al colegio que censura Caperucita Roja porque puede “derivar en violencia de género”

Julio César Herrero ha criticado a la escuela Táber de Barcelona y a la asociación de padres Espai i Lleure por la polémica decisión sobre los cuentos

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 23:57

Este martes en 'La Linterna' de Ángel Expósito, el periodista y colaborador del programa, Julio César Herrero, ha propinado un '¡ZAS, en toda la boca!' a la dirección de la escuela pública Táber, de Barcelona, y a la asociación de padres Espai i Lleure.

“Al personal se le está yendo un poco la pinza. Deben de ser las elecciones, lo de Torra… vete tú a saber. Resulta que este colegio se ha puesto en manos de una asociación de familias – no de profesionales porque, para qué…- y han decidido leer (o vete tú a saber qué) cuentos infantiles y censurarlos si, con su criterio -no consta que tengan ninguna autoridad- les parece que son sexistas. Entonces, cuentan los personajes de cada sexo que hay en el cuento, luego comprueban si son protagonistas o secundarios y después analizan qué tipo de funciones hacen” asegura el periodista y colaborador de COPE.

“Leyeron 200 (y se supone que entendieron) que van en contra de la mujer – según ellos-. Un 60% contienen, según su especializado criterio familiar, algún estereotipo de género. Así que han empezado por cargarse, Caperucita Roja y La Bella Durmiente. Dice la asociación de familias que esos cuentos, abro comillas, "tienen un gran impacto en la formación de la identidad de la persona y pueden derivar, a la larga, en actitudes violentas, machistas o incluso de violencia de género". Así que Caperucita Roja, muy Roja, puede derivar en violencia de género. Está bien saberlo para cuando los críos empiecen a relacionarse con lobos”.

Por ello, reflexiona Herrero: “La pregunta es qué cuentos les habrán leído a ellos, a los de la asociación”.

“Sólo un 11 por ciento les parece positivos a este grupo de intelectuales, porque no siguen estereotipos y ofrecen diversidad. Como no se podían cargar todos, porque dejaban la biblioteca como un erial, pues decidieron que se quedaran. O sea, que es mejor que los niños corran el riesgo de convertirse en violentos y machistas pero que la biblioteca luzca. ¿No es eso?

“A este grupo de intelectuales no se les ha ocurrido incluir nuevos cuentos en la biblioteca más acordes con sus preocupaciones para con niños de ¡menos de seis años!, o ejercer de padres en condiciones y explicarlos adecuadamente”.

Así que, por “censurar cuentos clásicos de la historia de la literatura afirmando, con simplezas, sin conocimiento ni ninguna base científica, que pueden generar comportamientos violentos”, el director del colegio Taber y la asociación espai i Lleure, se llevan un... “¡Zas! ¡En toda la boca!

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