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El obispo de Homs: “Las casas destruidas se recuperan, lo que no se recupera es el ser humano”

8 años del inicio de la Guerra de Siria

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Esta semana se cumplen 8 años del inicio de la Guerra de Siria. Una guerra de ha dejado más 500.000 muertos. Un equipo de La Linterna acabamos de regresar de allí, hemos aterrizado hace pocas horas. Hemos podido visitar Homs.  Homs era un enclave importante durante la guerra, es un cruce de caminos, y allí se reunían los terroristas del DAESH, de Al Nusra, los rebeldes para dirigir sus movimientos. Los terroristas escogieron como cuartel general el arzobispado de la ciudad. Cuando fueron derrotados el arzobispo Jean Abdo Arbach fue la primera persona en entrar él y lo que nos ha contado es realmente alucinante. El arzobispado de Homs es austero y ha tenido que ser reconstruido tras la guerra. El arzobispo Arbach nos hace de guía. Entramos en una sala grande, de techos altos, las sillas de madera están pegadas a la pared y en el medio sólo hay una mesa. Para que me entiendas hoy es una especie de salón parroquial. Pero cuando estaba en poder de los terroristas era la oficina de inteligencia, la oficina central, donde se reunían los jefes a tomar las decisiones.

Monseñor Arbasch nos ha contado que ''en el año  2012 los grupos terroristas entraron en el centro de Homs y tomaron la sede de nuestro arzobispado''. ''Cuando entré por primera vez en este salón después de la liberación de Homs encontré un cuaderno con nombres extranjeros y algunos pasaportes. Eran combatientes de Afganistán, Chechenia, Arabia Saudí, Tunez, Europa...hay de todo''. Inmediatamente entregó toda la documentación a al ejército sirio.

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Salimos de esa estancia y nos dirigimos a la catedral. Totalmente nueva, ha sido reconstruida gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada. Quedó arrasada. Pero es que además para seguir sembrando la destrucción los terroristas pusieron granadas bajo la silla del obispo. En lo que bajo de la catedral hoy hay un salón muy amplio, totalmente diáfano. Los terroristas lo utilizaron como hospital, un hospital con las mejores instalaciones que se podían encontrar en Siria.

Monseñor Arbasch tuvo que negociar con los rebeldes su salida de Homs y nos cuenta que al mirar a un terrorista a los ojos sintió miedo, aunque la necesidad de conciliar hace que afronten este tipo de situaciones. “Si tenemos miedo, no podemos vivir. Tenemos miedo, pero cuando empezamos a restaurar todo lo que destrozaron nos dio mucha paz para volver''. ''Todo es posible con Dios. ''Las casas destruidas se recuperan, lo que no se recupera es el ser humano''. ''Reconstruimos casi 120 casas y gracias a dios, las familias volvieron a sus casas. Es un alivio muy importante para nosotros''.

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