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Expósito: "¿Te imaginas que el rey Felipe se presentara a las elecciones?"

El balance sobre los 5 años de Felipe VI, en el monólogo de 'La Linterna'

Ángel Expósito

Ángel Expósito

Director de 'La Linterna'

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20:43

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El rey Felipe VI cumple cinco años en el puesto. Cinco años ya desde la abdicación del rey Juan Carlos. 5 años en los que han pasado muchas cosas, demasiadas. Un periodo de tiempo en el que este hombre, y su entorno,  han tenido que ejercer como seguramente nunca pensó. Pero para eso está.  El rey Felipe VI se ha comido muchos marrones en muy poco tiempo. Propios y ajenos. Cercanos o no. Y los ha toreado con nota. Y no eran morlacos sencillos, ni lo siguen siendo, ni lo van a ser.  Hoy es un día de esos, ideal para los pelotaris. Y me da a mí, por lo que le conozco, que el rey no es de esos a los que les guste que le peloteen. Y menos directamente. Sencillamente porque no se lo cree.

   Dicho esto, analicemos algunas claves de estos 5 intensos años en la historia de España y en la historia de Felipe de Borbón, que viene a ser lo mismo. Seguramente el capítulo estrella de este tiempo fue el famoso discurso del 3 de octubre. Su padre pronunció el suyo aquel 23-F. A los independentistas aquello les sentó como una patada en la barretina, pero ante el resto de España, el rey se afianzó. Exactamente igual que le pasó a su padre. Además que no se anduvo por la ramas. Se le entendió absolutamente todo. Diplomacia y mentiras, cero.


Otro capítulo interesante, tan duro como interesante, fue el caso Urdangarín. El rey tuvo que afrontar el mayor caso de corrupción concreta, demostrada, reconocida e inconfesable con el sello de la Casa Real estampado. Protagonistas: su hermana Cristina y su cuñado Iñaki. En cierta ocasión --no creo desvelar ningún off the récord—tuve la ocasión de preguntarle, durante una recepción en Zarzuela, en plena explosión del caso. ¿Y ahora qué? La respuesta fue made in Felipe VI: “que cada palo aguante su vela”. Y el palo la está aguantando en la prisión de Ávila. Y la esposa del palo, apartada de la línea sucesoria.

En clave meramente política, casi, casi cotidiana, también ha estado hasta arriba de curro, la verdad: casi todo un año con un Gobierno en Funciones; la moción de censura, la llegada de Pedro Sánchez con sus socios y amiguitos; nuevas elecciones --donde estamos-- por no hablar de la abdicación de su padre y de la herencia de problemas acarreados por don Juan Carlos y que a él, como heredero de todo, le ha tocado gestionar también. Pero fíjate. Las consultas, los despachos, las llamadas, forman parte de su trabajo. Él mejor que nadie sabe que estamos en un país muy complicado, casi imposible en lo político, y por eso --estoy convencido-- el rey sabe que reina en medio del caos.

En este sentido, yo creo que el principal problema político no es la administración del calendario. El verdadero problema es la realidad del Parlamento y no te digo de los parlamentos autonómicos. Un 30 por ciento del Congreso, sin ir más lejos, está conformado por batasunos, independentistas catalanes, Podemos y sus confluencias… y déjate no sé qué porcentaje del PSOE. Y multiplica eso por los parlamentos regionales. Se confirma la teoría del caos y el rey sabe que un importante porcentaje del legislativo es republicano, o lo que es lo mismo, inconstitucional. Pero de eso no se habla. Es lo que tiene ser tan progresista y reformista.

Y una última variable. La presencia, la imagen, la manida estrategia de comunicación. Parto de la base de que el rey Felipe está perfectamente rodeado, aconsejado, instruido y hasta dirigido. Pero también es cierto que estamos en una sociedad mediática y mediatizada. Y que hay que saber “venderse”.

Y tienen que “venderse” en términos periodísticos, que se me entienda. Tienen que venderse él y el resto. Empezando por el rey y siguiendo por la reina. Al igual que doña Sofía fue más del 50 por ciento de la imagen, el prestigio y de la sombra del rey Juan Carlos, el papel de la reina Leticia es fundamental. Indispensable. Y deberían tenerlo en cuenta todos y todas dentro de la casa.

Se cumplen pues 5 años de rey que se podrían resumir con un solo sustantivo: ejemplaridad. Aquí y fuera, en las duras y en las maduras. En Londres con The Queen Elisabeth y aquí con las víctimas del terrorismo. Ejemplaridad ante su cuñado o para su hija. Tanto en  América Latina como ante Cataluña. ¡Ojalá! tengamos rey para rato, porque lo que nos faltaba ahora sería una crisis en lo más alto. Y si no, responde a una pregunta.

Ante la actual clase política, así, sin entrar en detalles, ¿te imaginas que el rey Felipe se presentara a las elecciones?. ¿Quién tendría más respaldo, el emblema de la institución de la Corona, Felipe de Borbón, o este o aquella de no sé qué partido? En fin, felicidades, felicitémonos todos. Y que siga oyendo la radio. Como me dijo en cierta ocasión el propio rey, “te escucho muchos días, pero no siempre. Ya sabes, yo tengo que oíros a todos”.

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