"Sánchez no ha comparecido como presidente del Gobierno, ha comparecido como candidato, porque lo que hemos visto hoy ha sido el primer acto de la campaña electoral en Andalucía"

El presidente agita el fantasma de la guerra de Irak y se enzarza con Feijóo en un bronco debate que mira más a las elecciones que a la geopolítica internacional

José Manuel Nieto

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Casi un mes después, concretamente 25 días, es lo que ha tardado Pedro Sánchez en comparecer ante el Congreso de los Diputados para explicar la posición del Gobierno ante la guerra en Irán. Sin embargo, tal y como se ha analizado en el programa 'La Linterna' de COPE, el presidente no ha comparecido como jefe del Ejecutivo, sino como candidato. La sesión se ha convertido en el primer acto de la campaña electoral en Andalucía.

Sánchez sabe que se juega mucho en estos comicios y ha vuelto a agitar el lema 'no a la guerra', comparando la situación actual en Irán con la guerra de Irak. Durante su intervención, ha mencionado varias veces a José María Aznar y ha defendido la gestión de Rodríguez Zapatero: “Se podía aspirar a mucho más, y por eso sacaron al Partido Popular del gobierno e hicieron presidente a José Luis Rodríguez Zapatero, que nos quitó y nos sacó de la guerra de Irak, sacando las tropas que llevó el señor Aznar a esa guerra ilegal”.

Ni guerra ni Sánchez

La réplica del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha sido contundente, resumiendo su postura en una frase: “ni guerra ni Sánchez”. El presidente del Partido Popular ha recordado al PSOE sus malos resultados en las últimas citas electorales y le ha reprochado que utilice la guerra en Irán como excusa para no presentar los Presupuestos Generales del Estado.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

En su turno de réplica, se ha visto al Sánchez más bronco, intentando ridiculizar al líder de la oposición. Feijóo insistió: “Le resumo nuestra posición, no a la guerra y no a usted. No estamos con esta guerra, tampoco estamos con usted”. A lo que Sánchez respondió con sorna, acusándole de informarse por medios como OK Diario: “Pero, ¿usted esto dónde la ha leído, señor Feijóo?”.

No a la guerra y no a usted"

Abascal y los socios de Gobierno

Tras el tenso intercambio, ha llegado el turno de Santiago Abascal. El líder de VOX ha acusado a Sánchez de falta de coherencia y de no respetar la legalidad: “El señor Sánchez es capaz de vender bombas, lo ha hecho aquí, con una camiseta de ‘no a la guerra’ puesta. Eso sí que ha debido aprenderlo de Bildu y de su socio Otegi, el hombre de paz del socialismo español”.

Por su parte, los socios de Gobierno también han aprovechado para lanzar sus mensajes de campaña. Ione Belarra ha recuperado el histórico lema “OTAN no, bases fuera” y ha pedido un referéndum. “Yo hoy solo le quiero pedir que sea un demócrata, dele la palabra a la gente, que España pueda tener un referéndum para decidir sobre la permanencia en la OTAN, que la gente decida y que la gente elija su destino”, ha declarado. Mientras, Miriam Nogueras, de Junts, ha insistido en el discurso independentista: “¿Saben qué nos vuelve a decir la gente por la calle? Vayámonos de España, aquí no funciona nada”.

Dele la palabra a la gente, que España pueda tener un referéndum para decidir sobre la permanencia en la OTAN"

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Los ministros y la bancada socialista aplauden la intervención del presidente del gobierno, Pedro Sánchez

El escenario de las elecciones andaluzas

La sensación general es que de Irán se ha hablado poco y que el Congreso ha sido el escenario del pistoletazo de salida para la campaña electoral en Andalucía. Sánchez es consciente de que no tiene una buena candidata para competir en la región. Las críticas a la vicepresidenta María Jesús Montero no son nuevas, especialmente en lo que respecta a su balance como ministra de Hacienda.

Actualmente, el Parlamento andaluz cuenta con una mayoría absoluta del PP, que tiene 58 escaños (el umbral está en 55). Le siguen el PSOE con 30, VOX con 14 y lo que sería el espacio de Sumar, con 5. Las operaciones postelectorales son claras: si Juanma Moreno no revalida la mayoría absoluta, la única opción de gobierno pasaría por un pacto con VOX.

Mientras tanto, la guerra sigue su curso. La Casa Blanca ha aumentado el tono de la amenaza, advirtiendo a Irán de que “debe aceptar la derrota si no quiere desatar el infierno”. Por su parte, Teherán rechaza el plan de paz propuesto y no está dispuesto a desmantelar sus instalaciones nucleares, exigiendo una compensación económica por los daños sufridos.

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