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75 Aniversario del desembarco de Normandía

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 22:06

Estamos en 1944. Es el quinto año ya de la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota en Stalingrado, los alemanes han perdido la iniciativa militar y la Europa nazi espera, impaciente, que los aliados lancen un gran ofensiva final para liberarla. Faltan solo unos minutos para las seis y media de la la mañana del 6 de junio de 1944. Frente a las costas de Normandía se inicia la conocida como “Operación Overlord”. Comienzan a abrirse las puertas de las primeras embarcaciones, que en solo unos minutos se transforman en improvisadas rampas desde donde miles de soldados aliados comienzan a ser trasladados hasta las lanchas.

La planificación había comenzado mucho tiempo antes y estaba dirigida por Estados Unidos, Inglaterra y Cánada con dos grandes estrategas al frente: Eisenhower y Montgomery. La estrategia conjunta incluyó un falso puerto de desembarco y hasta artillería, armas y réplicas de tanques de guerra para despistar. También comunicaciones abiertas por radio informando sobre el inminente desembarco en el Paso de Calais, la zona más próxima a la costa inglesa. Allí, engañado, enviararía Hitler sus tanques Panzer. Mientras, en Normandía en mitad de la noche y con el sonido de las bombas cayendo más de 150.000 hombres, de poco más de 20 años, se enfrentarán, antes de hacerlo con su rival, a las embravecidas aguas del Canal de la Mancha.

Horas antes, más de 24.000 paracaidistas aliados se lanzaban desde el aire con el objetivo de perforar las líneas enemigas y desplegarse por el norte de Francia para volar puentes, atacar bases alemanas y destruir toda la artillería enemiga posible. La Resistencia Francesa, movilizada a través de la BBC con un poema de Paul Verlaine que anunciaba la inminencia de la operación, fue crucial entorpeciendo las comunicaciones alemanas. Los nazis esperaban días de mal tiempo, y creían que un ataque en esas condiciones era imposible. Pero mientras Hitler dormía, frente a las playas de Normandía -rebautizadas como Omaha, Utah, Juno, Sword y Gold. Apareció la flota más poderosa que jamás se había hecho a la mar: Cerca de 5.000 barcos, además del apoyo aéreo de unos 2000 aparatos. Acaba de comenzar el Dia D, el día más largo en la historia reciente.

La resistencia alemana fue encarnizada pero los aliados pelearon cada metro de playa. Los cadáveres cubrían la arena de las playas implicadas en esta operación. Omaha fue, si cabe, el combate más cruel. Sólo este enclave se estima que perdieron la vida 4.000 mil combatientes aliados. Al ponerse el sol, los objetivos para el primer día distaban de haberse alcanzado, pero se había conseguido lo más difícil: poner pie en las playas, vencer la resistencia inicial y consolidar posiciones. Quedaba por delante un largo camino pero aquel 6 de junio de 1944 comenzó el acto final de la II Guerra Mundial. Es nuestro 'Tema del día': el 75 aniversario del Desembarco de Normandía. Para analizar cuándo se empezó a fraguar y cómo se desarrolló el Desembarco de Normandía hemos tenido en el estudio a nuestro colaborador habitual, Emilio Sáenz-Francés, doctor en Historia y profesor de la Universidad Pontificia Comillas.

Este 'Tema del día' también tiene protagonistas españoles. Uno era gallego, se llamaba Manuel Otero Martínez y era natural de Sierra de Outes. Era mecánico de barcos, pero después de sobrevivir a la Guerra Civil cruzó el charco y llegó a Nueva York. Nuestro compañero Jon Uriarte ha hablado hoy con Manuel Arenas en 'Herrera en COPE'. Manuel es presidente de la Asociación de Amigos del Museo Militar de La Coruña y conoce de primera mano la historia de este gallego que acabó muriendo en las playas de Normandía. Una de las cosas que ha contado es porqué se marcho hasta Estados Unidos.

Manuel se fue de España huyendo de la guerra y sin quererlo, se topó con ella. Regresó a Europa y entró en la Big Red One, la división más antigua del Ejército de los Estados Unidos. Pero tuvo la mala suerte de desembarcar en el peor sitio: la zona más castigada por la artillería alemana, la playa de Omaha. Y por desgracia falleció acompañado de un teniente.

El otro protagonista de la gran derrota de Hitler fue un agente doble contratado por el MI5, el servicio de contraespionaje de Reino Unido. Se llamaba Juan Pujol y se encargaba de suministrar a los alemanes información falsa durante la Segunda Guerra Mundial. Su historia es mucho más conocida que la de Manuel Otero. De hecho este catalán pasó a la historia como Garbo por sus cualidades de actor a la hora de engañar a los nazis. Los alemanes le conocían como Arabel. El español les filtraba información falsa tras hacerles creer que oficiales británicos le contaban los planes de los aliados. José María Beneyto es catedrático de Derecho Internacional Público y autor de un libro sobre Garbo 'El espía que engañó a Hitler'.

Con la denominada “Operación Overlord” se precipitó el final de la Segunda Guerra Mundial, se puso fin al nazismo y fue el germen de nuevo orden internacional y económico. Antonio Alonso Marcos es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad CEU San Pablo.

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