China avisa de que este país está preparando una nueva arma que haría innecesarias las bombas nucleares: en dos años habría prototipo
La geopolítica es cada vez más compleja y el periodista Enrique Serbeto explica en La Linterna que hay una gran potencia que está acelerando la carrera armamentística
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Tras el primer uso en combate de la bomba GBU-57/B, de 13 toneladas, en los ataques a instalaciones nucleares iraníes en junio, el Pentágono ha acelerado el desarrollo de su sucesor: el Next Generation Penetrator (NGP), un arma diseñada para superar las defensas de adversarios como China, Corea del Norte o Rusia.
Según fuentes militares consultadas por Asia Times, este proyecto busca corregir las limitaciones expuestas durante la Operación Midnight Hammer, donde 14 bombas MOP lanzadas por bombarderos B-2 no lograron destruir por completo los bunkers subterráneos de Fordow y Natanz, a 80 metros de profundidad.
El nuevo penetrador, detallado en un documento de la Fuerza Aérea de febrero de 2024, priorizará precisión (con un margen de error inferior a 2,2 metros) y versatilidad, incluyendo capacidades de ataque a distancia, espoletado inteligente y efectos terminales escalables. Su peso será inferior a 9.900 kg, adaptándose así al reducido payload del futuro bombardero B-21 Raider 1. "El NGP no es solo una mejora técnica; es una respuesta a la proliferación global de instalaciones enterradas, desde Corea del Norte hasta los silos de misiles chinos en Xinjiang", explicó un analista del Center for Strategic and International Studies (CSIS) bajo condición de anonimato.
Archivo - El presidente de China, Xi Jinping (archivo)
Lecciones de Irán y el desafío chino
Las dudas sobre la efectividad de los ataques a Irán han sido un catalizador. Un informe filtrado de la Defense Intelligence Agency (DIA) sugiere que los bombardeos solo retrasaron el programa nuclear iraní "unos meses", sin dañar su núcleo. Expertos como Du Wenlong (South China Morning Post) subrayan que Fordow superaba en 30 metros la capacidad de penetración declarada de la GBU-57, mientras que el analista Song Zhongping señaló que, pese a lanzar 14 bombas, imágenes satelitales solo mostraban seis cráteres, sugiriendo ataques redundantes para asegurar el impacto.
Estas limitaciones preocupan ante un posible conflicto con China. Como destacaba este lunes en La Linterna de COPE el periodista de internacional de ABC Enrique Serbeto, "Pekín ha construido en los últimos cinco años más de 320 silos subterráneos para misiles DF-41, capaces de lanzar alerta temprana, además de bunkers como el 'Beijing Military City', diseñado para proteger a su liderazgo en una guerra nuclear". Un informe de RAND de noviembre de 2024 advierte que, si EE.UU. fracasa en neutralizar activos marítimos chinos, se vería forzado a atacar blancos enterrados en el interior, con riesgos de escalada nuclear si Pekín interpreta estos ataques como un intento de decapitación.
B-2A Spirit de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos
Tecnología y alianzas: La doble apuesta de Washington
El NGP se integrará en el sistema Long Range Strike, junto al B-21 y el misil AGM-181A (LRSO), pero su éxito dependerá también de estrategias complementarias. La Fuerza Espacial estadounidense alerta de que China avanza "a velocidad vertiginosa" en tecnologías espaciales, con satélites de vigilancia milimétrica y capacidades antisatélite que podrían "cegar" a las fuerzas de EE.UU. en el Pacífico. Mientras, iniciativas como Replicator —que impulsa enjambres de drones baratos— o el submarino autónomo Ghost Shark australiano (operativo en 2025) buscan contrarrestar la ventaja numérica china con armas asimétricas.
Sin embargo, persisten dilemas estratégicos. Brian McLean (Journal of Indo-Pacific Affairs) advierte que ataques convencionales a instalaciones nucleares chinas podrían desencadenar una respuesta atómica si Pekín percibe amenazada su capacidad de segundo golpe. "La disuasión por negación —evitar que China ataque Taiwán— es la opción menos arriesgada, pero requiere bases regionales vulnerables a sus misiles", señaló Chen Xi (CSIS) en 2022.
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Respuestas desde el Pentágono
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha minimizado las críticas sobre Irán, calificando los informes de "preliminares", pero el mensaje es claro: el NGP es solo una pieza en un tablero donde la inteligencia artificial, la guerra electrónica y las alianzas (como AUKUS o las bases en Filipinas) definirán el equilibrio de poder. Como resumió un general de la Fuerza Espacial a CNN: "Las historias sobre jugar a la defensa son historias sobre perder".
Mientras China despliega satélites ISR y Rusia ensaya "tácticas de ataque orbital", EE.UU. enfrenta una carrera contra reloj. El NGP podría estar operativo en dos años, pero su verdadero impacto dependerá de si Washington logra integrarlo en una estrategia que combine letalidad, supervivencia y contención. En palabras de Serbeto en COPE: "La tercera guerra mundial no será convencional, sino una contienda de algoritmos y silos ocultos bajo el desierto".