Camila Acosta, periodista en Cuba: "La gente está tan desesperada que pide que se lleven a los Castro y a Díaz-Canel como se llevaron a Maduro de Venezuela"
La corresponsal de ABC en la isla, en 'La Linterna' de COPE, relata un escenario de colapso energético, protestas y un clamor popular por una intervención exterior
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La periodista Camila Acosta, corresponsal de ABC en Cuba, ha descrito en el programa 'La Linterna' de COPE, con Expósito, la situación límite que vive la isla, sumida en un colapso cada vez más profundo. 'Terrible, cada vez peor', ha afirmado Acosta, quien detalla un escenario marcado por un nuevo apagón eléctrico que afecta a la práctica totalidad del país. La crisis se ha agravado desde enero, ya que, según fuentes oficiales, 'no entra combustible a Cuba por este cerco energético de los Estados Unidos', lo que ha derivado en una asfixia que conduce al colapso.
Diez jornadas de protestas
Esta situación ha provocado ya 'diez jornadas consecutivas de protestas' en diferentes puntos de la isla. La periodista reporta lugares con '100 horas continuas de apagón', a lo que se suma la acuciante falta de agua. 'Hemos visto a gente que se ha plantado en la calle con las banquetas de agua vacías protestando', explica Acosta, evidenciando la incapacidad del régimen para garantizar servicios mínimos. La falta de energía tiene consecuencias devastadoras en el día a día, como se refleja en el hecho de que no pudieran ni ver en televisión el discurso del presidente, al no haber energía para su emisión.
Personas empujan una carretilla con frutas por una calle este lunes, en La Habana, (Cuba)
El colapso energético obliga a miles de cubanos a 'comer una sola vez al día' al no poder preservar los alimentos, y a tener que cocinar 'con leña o carbón' por la falta de gas y electricidad. A ello se une la escasez de medicinas y el transporte 'prácticamente paralizado' en algunas localidades. Acosta, quien reside en una zona priorizada de La Habana por su cercanía a centros de poder, explica que quienes pueden recurren a plantas eléctricas o equipos recargables comprados gracias a la ayuda de familiares en el exterior.
El grito de 'libertad'
Socialmente, la situación parece insostenible. Acosta cree que ya no se trata de simples quejas, sino de 'desobediencia civil'. Un ejemplo claro ocurrió en Morón, donde tras 28 horas sin electricidad, los ciudadanos 'se lanzaron a las calles'. Cuando el régimen restauró el servicio, la gente 'siguió en las calles'. La protesta se intensificó, incendiaron el mobiliario de la sede del partido y todo ello mientras gritaban 'libertad' y 'abajo la dictadura'. 'Vimos ahí una ruptura en relación a las protestas anteriores', valora la periodista.
Que se lleven a Díaz-Canel y a los Castro como mismo se llevaron a Maduro"
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel.
El nivel de hartazgo es tal que el clamor popular ha alcanzado cotas impensables. La gente está 'tan desesperada y agobiada' que, según los testimonios recogidos por Acosta, pide abiertamente una intervención exterior. Frases como 'lo que hace falta es que acaben de llegar los americanos' o 'que acaben de caer una bomba donde tiene que caer' se escuchan en la calle. El sentimiento lo resume una cita textual impactante que verbaliza el deseo de un cambio drástico: 'lo que hace falta es que se lleven a Díaz Canel y a los Castro como mismo se llevaron a Maduro'.
Solos no podemos"
El régimen busca tiempo
Esta desesperación se mezcla con la conciencia de que la libertad en Cuba 'pasa necesariamente por la salida del poder de los Castro' y de Díaz-Canel. Los ciudadanos, explica Acosta, sienten que lo han intentado todo. 'Hemos salido a las calles a protestar, sobre todo desde el 11 de julio, y nos hemos dado cuenta de que solos no podemos', lamenta. Ante la sordera de la comunidad internacional, la esperanza se deposita en la presión de Washington. 'Sabemos, entendemos que si no es así con presión no van a abandonar el poder'.
Mientras, el Partido Comunista responde con una estrategia de 'resistir hasta las últimas consecuencias'. Acosta asegura que intentan 'buscar tiempo' anunciando reformas económicas que 'nada van a beneficiar al pueblo' y que no resolverán la crisis, una postura que algunos interpretan como una negociación del castrismo para su rendición. A nivel de calle, el régimen está 'movilizando a sus partidarios', muchos de ellos 'bajo coacción'. Se amenaza a trabajadores de empresas estatales con sanciones o la pérdida del empleo si no participan en actos de repudio o en la custodia de las sedes del partido.
La valentía de periodistas como Camila Acosta al relatar esta realidad es inmensa, como se recordó en 'La Linterna'. La corresponsal de ABC 'ha sufrido la persecución del régimen', con detenciones y arrestos domiciliarios que la han mantenido 'completamente incomunicada'. Su trabajo, calificado como de una 'valentía radical', es un testimonio directo del riesgo que implica informar desde una isla que se ahoga en una profunda crisis humanitaria y de libertades.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.