"El corazón humano puede elegir siempre el encuentro en lugar del enfrentamiento"

Escucha el monólogo de Irene Pozo en 'La Linterna de la Iglesia'

- 2 min lectura | 3:04 min escucha

¿Qué tal? Muy buenas noches.

Me cuesta, me cuesta bastante abrir un periódico o ver un telediario, especialmente estos días. Me genera cierta ansiedad e incluso desesperanza. Es como una sensación de pérdida de confianza y seguridad en el mundo que nos rodea, como si algo se hubiera resquebrajado en el clima social.

Basta asomarse a la actualidad para percibirlo: conflictos que se enquistan, tensiones políticas que parecen no tener descanso, un debate público cada vez más crispado. A veces da la impresión de que vivimos instalados en un estado permanente de alerta, como si cada noticia fuera un motivo más para la preocupación.

Y en medio de ese ruido constante es normal experimentar una cierta fatiga social. Cansancio. Cansancio de la confrontación, del tono agresivo, de la sensación de que todo se ha vuelto frágil e incierto.

Es curioso: nunca habíamos tenido tanta información, tanta conexión con lo que ocurre en cualquier parte del mundo. Y, sin embargo, esa misma avalancha de noticias puede terminar generando algo parecido a la impotencia, como si los problemas fueran demasiado grandes y nuestra capacidad de respuesta demasiado pequeña.

Cuando ese clima se instala en la vida pública, se corre un doble riesgo. Por un lado, pensar que nada tiene solución, que todo está condenado a ir a peor. Y, por otro, la indiferencia: desconectar, mirar hacia otro lado e intentar que nada nos afecte demasiado.

Creo que no debemos conformarnos con ninguna de esas dos actitudes. Ni el derrotismo que da todo por perdido, ni la indiferencia que se desentiende de lo que pasa. Siempre podemos dar un paso más desde una mirada cristiana que nos ayude a ver la realidad con profundidad: sin negar los problemas, pero sin dejar que ellos tengan la última palabra.

De ahí nace precisamente la esperanza. Una esperanza que no depende solo de cómo vayan las cosas, sino de la confianza en que el bien, la verdad y el amor siguen teniendo fuerza para abrir caminos nuevos.

Porque el corazón humano puede elegir siempre el encuentro en lugar del enfrentamiento. Y frente a ese cansancio social, mirar al Evangelio y seguir creyendo en el diálogo, en lugar de la confrontación, es posible.

No dejemos que el ruido del mundo apague lo mejor del corazón humano.

Ahora que estamos en Cuaresma, tenemos una oportunidad maravillosa para redescubrir la verdadera esperanza: esa que, incluso en tiempos de fatiga social, sigue siendo una fuerza capaz de renovar la vida de las personas y, por tanto, de una sociedad entera.

Visto en ABC

Programas

Último boletín

5:00H | 02 MAR 2026 | BOLETÍN

Boletines COPE
Tracking