"En los 80, el servicio secreto tenía su propia postura: tenían probado que ETA no quería llegar a la paz. Iban a obtener información"
El periodista experto en espionaje presenta en 'Herrera en COPE' su último libro llamado 'No me llames traidor', una obra inspirada en el caso real de un agente del CNI acusado de vender secretos a Rusia

Escucha la entrevista de Carlos Herrera al periodista de investigación Fernando Rueda en 'Herrera en COPE'
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El periodista de investigación y experto en espionaje, Fernando Rueda, ha presentado su nuevo libro, 'No me llames traidor', en el programa 'Herrera en COPE'. La novela, que ya es su vigésimo libro, se adentra en el opaco mundo de los servicios secretos a través de una historia inspirada en hechos reales que parte de una de las peores situaciones posibles para una agencia de inteligencia: un agente acusado de vender secretos a Rusia.
La delgada línea entre la lealtad y la traición
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Fernando Rueda | Un café con Alberto Herrera
Durante su conversación con Carlos Herrera, Rueda ha reflexionado sobre el complejo significado de la traición en el espionaje. El autor ha planteado que, más allá de la motivación económica, existen otros factores. "Yo sí me he preguntado, ¿qué te motivaría a ti para traicionar a tu país?", ha señalado, para luego añadir una contrapregunta reveladora: "¿Qué haría tu país para traicionarte a ti? Porque la traición es en los dos lados".
La novela está inspirada en la figura de Roberto Flores, un agente del CNI condenado por traición que siempre defendió su inocencia. "Él siempre ha dicho, no es verdad, yo nunca vendí información a los rusos de Putin, y además nunca cobré", ha explicado Rueda. El autor ha revelado que, durante su investigación, descubrió que "nunca se demostró que él vendiera esos papeles, que nunca se demostró que él cobrara", ya que el delito de traición es un delito "de actividad, no de resultados", lo que significa que no era necesario probar la venta para condenarle.
A partir de esta premisa, 'No me llames traidor' construye una trama con tres versiones. Por un lado, la del agente, que sugiere una conspiración para acabar con él. Por otro, la del servicio secreto, que se siente "destrozado" al descubrir a un traidor entre sus filas. Y, finalmente, la del periodista de investigación, que intenta discernir si el protagonista es un "héroe o un traidor" en medio de "mentiras, falsedades y medias verdades".
El espía que surgió de la presión exterior
Uno de los datos más sorprendentes que ha aportado Fernando Rueda es que la investigación del topo en el CNI no se inició por sospechas internas. "En el único caso de un agente condenado por trabajar para los rusos, fue el servicio secreto inglés el que presionó al español", ha afirmado. La inteligencia británica sospechaba que la filtración que llevó a la detención del agente doble ruso Sergei Skripal en 2004 procedía de España.

Fernando Rueda, en 'Herrera en COPE'
Rueda ha recordado que Skripal fue posteriormente liberado en un intercambio de espías en 2010 y que, en 2018, los servicios secretos rusos intentaron envenenarle en Inglaterra junto a su hija. La insistencia británica obligó al servicio secreto español a iniciar una investigación que duró varios años para "darle caza" al presunto topo.
Espías de ayer y de hoy: de la KGB a los 'ilegales'
El espionaje real, según Rueda, se basa en la paciencia y años de vigilancia. El protagonista de su novela es un amante de la película 'Juego de espías', de la que extrae una lección fundamental: "Nunca te creas que tú juegas el juego, es el juego el que juega contigo. Es decir, las cosas que creemos que están pasando, la gente que participa en estas cosas a veces se cree superpoderoso. En realidad, alguien te está manipulando para conseguir sus objetivos".
En cuanto a los servicios secretos rusos, herederos de la KGB, Rueda ha asegurado que su evolución ha sido hacia un modelo "mucho más salvaje, mucho más duro". Ha puesto como ejemplo su descaro para eliminar disidentes en el exterior. Además, tras la expulsión masiva de agentes de las embajadas rusas por la guerra de Ucrania, han recurrido a los llamados "ilegales", espías sin cobertura diplomática que se juegan la vida.
Un ejemplo reciente de "ilegal" es el del periodista Pablo González, detenido en Polonia en 2022 y acusado de espionaje. Tras dos años en prisión y una campaña pidiendo su liberación, fue finalmente parte de un intercambio de prisioneros y recibido con honores en Moscú. "Si te pillan, excepto él, que era ruso, al resto, a muchos de los que pillan, se lavan las manos, y si te he visto, no me acuerdo", ha sentenciado Rueda.
El debate final se ha centrado en el equilibrio entre el secreto de estado y la transparencia. Rueda ha defendido el derecho a la información citando una sentencia del Tribunal Supremo de Dinamarca: "El interés del ciudadano está por encima de la confidencialidad de los servicios secretos". Ha recordado cómo su primer libro, 'La Casa', se enfrentó a una acusación de contener "1.261 delitos contra la ley de secretos oficiales", pero finalmente se publicó, demostrando que "el derecho a contar las historias está por encima de cualquier limitación".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



