Barbosa: "Sánchez blanquea a podemitas y soberanistas como proyectos constitucionales y demoniza a Vox"

No te pierdas la actualidad de este miércoles marcado por la decisión de Cs sobre Vox para formar un Gobierno en Andalucía

Sergio Barbosa

Sergio Barbosa

Periodista

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 09:20

 

Son las 8, las 7 en Canarias:

¿Qué tal? Buenos días. Saludos de Sergio Barbosa en esta mañana de miércoles 5 de diciembre, víspera del puente de diciembre. Cuando llega el puente de la Constitución y la Inmaculada, uno empieza a otear el fin de año. Una oportunidad para hacer balance de lo vivido en los últimos doce meses. Un año en el que hemos tenido muchos cambios.

Fíjense, comenzamos 2018 con un presidente como Mariano Rajoy al que muchos acusaban de ser demasiado pasivo. De abusar de aquella máxima que dice: “A veces lo mejor es no hacer nada”. Y, sin embargo, terminamos el año con Pedro Sánchez. Es todo lo contrario. A Sánchez le gusta viajar, opinar, proponer, anunciar y volver a anunciar. Sánchez es como ese marinero de culo inquieto que cada mañana se encarama al mástil del barco, se lleva el dedo a la lengua y comprueba hacia donde sopla el viento. Y a lomos del viento cabalgan oportunidades, o lo que Sánchez cree que son oportunidades que le llevan a virar el timón.

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Ahora la brújula le dice a Sánchez que el descalabro del PSOE en Andalucía, más allá del disgusto, abre nuevas oportunidades. La más novedosa la irrupción de Vox. Por fin la izquierda tiene algo de carne y hueso a lo que llamar ultraderecha. A ver, ya llamaban ultraderecha a PP y a Ciudadanos. Pero esta vez sí que sí, el partido de Abascal es el enemigo común, o puede serlo, con el que recuperar la sintonía con podemitas y separatistas. Los mismos que enfriaron la aprobación de los presupuestos, pues ahora tienen una nueva oportunidad.

Pedro Sánchez confirmaba anoche lo que adelantó la COPE, que presentará las cuentas en el Congreso el próximo mes de enero. Las mismas cuentas que se resistía a presentar para evitar una derrota vergonzante. Y la idea que subyace es la de siempre: "Si no me ayudáis, lo que pueda salir de las urnas puede ser peor para vosotros".

Para meter miedo con Vox y al mismo tiempo insistir en el cortejo con los separatistas hay que hacer encaje de bolillos. A preguntas de nuestra compañera Patricia Rosety, ayer la ministra de Justicia hizo una de esas reflexiones que cuestan de entender si uno analiza lo que ha hecho cada partido a fecha de hoy. A fecha de hoy. Blanquear a podemitas y soberanistas como proyectos constitucionales y demonizar a Vox como un partido que no puede ser homologado con nuestra democracia.

Vox no es constitucional porque cuestiona las autonomías, que están reconocidas en la Constitución, pero Podemos, que se quiere cargar la monarquía recogida en la Constitución, sí es constitucional. Y los separatistas que se saltaron la Constitución y el estatuto que emana de ella y la denigran cada día, también lo son. La idea no la ha comprado ni el ministro José Luis Ábalos, que ha reconocido que si Vox no es constitucional, los soberanistas tampoco.

El caso es que se nos presenta un panorama en el que el PSOE y los soberanistas ya coinciden en combatir a la ultraderecha con Podemos, además, en su salsa. Pablo Iglesias era entrevistado ayer en Antena 3, sujetando a un perro, por cierto, y hablando de fachas y rojos. Eso y lavándose las manos ante la tensión que puede provocar su llamamiento de salir a la calle contra Vox.

Pues será casualidad. Pablo Iglesias le quitará importancia, pero después de que haya pedido en Cádiz salir a la calle, el mundo radical de la izquierda, literalmente a sacar músculo contra el fascismo, en Cádiz se ha montado una buena está pasada noche. La manifestación de ultraizquierda se ha saldado en la capital gaditana con dos detenidos, contenedores quemados y comercios destrozados. Los vándalos se han ensañado especialmente con una tienda de ropa conocida por llevar la bandera española en sus productos.

A eso hay que sumar en Vitoria un chaval de 19 años denuncio ayer haber recibido una brutal paliza por parte de 15 matones a los que todavía se busca. Le rompieron la nariz y un pómulo por estar organizando en la Universidad del País Vasco un colectivo estudiantil a favor de la unidad de España. Y todo esto mientras en Cataluña boicotearon un acto de Manuel Valls, el candidato a la alcaldía de Barcelona dice que tiene claro lo que está pasando.

Así están las cosas. Mientras, en el PSOE siguen reflexionando sobre si la hecatombe del domingo en Andalucía fue culpa de Susana Díaz o de Pedro Sánchez y su alianza con los que denigran el sentimiento español. En las últimas horas ha ganado fuerza la segunda tesis. A lo mejor es por eso que la dirección del PSOE tras la reunión de la Ejecutiva ha decidido levantar un poco la presión sobre Susana Díaz. La todavía presidenta de la Junta se defiende. Y José Luis Ábalos matiza después de haberle enseñado la puerta de salida. La dirección del PSOE tutelar, pero sí acompañar más allá de sus competencias. Se van a seguir matando, pero con un poco más de discreción.

¿Y del pacto de las derechas para propiciar el cambio en la Junta de Andalucía qué tenemos? Pues aquí la brújula del marinero Pedro Sánchez indica que demonizar a Vox puede ayudar a que Ciudadanos se achique en tablas y no se atreva a pactar un gobierno alternativo. Hoy el partido de Rivera reúne a sus Ejecutiva para analizar su estrategia. De momento, lo que han propuesto suena poco realista. Que el PP renuncia a gobernar, a pesar de tener más votos, y que el PSOE se abstenga. José Manuel Villegas se lo contaba así a Carlos Herrera.

Es decir, el PSOE fuera del Gobierno de la Junta se ha ido al otro lado del biombo. Las bambalinas de la Junta en lugar de la oposición pura y dura. El PP, en cambio, insiste en presidir la Junta con la ayuda de Vox, al que le hace menos ascos. Sánchez comprueba su brújula, analiza las cartas que tiene encima de la mesa y entre tanto lanza otra ocurrencia que ha obligado a que el propio PSOE le matice. Ábalos ha asegurado que cuando Pedro Sánchez dice que le gustaría acabar con la inviolabilidad del Rey, lo hace a título personal. Una opinión que no implica nada porque, entre otras cosas, necesitaría de una reforma constitucional para la que el PSOE no tiene apoyos. Pedro Sánchez lanza propuestas al aire a un día de que celebremos los 40 años de la Constitución que nos permitió vivir en paz. Ojalá no lo fastidiemos entre todos.

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