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Barbosa: "¿Controlaremos los precios o la inflación amenaza con ser algo así como el covid persistente?"

El repaso de la actualidad que hace Sergio Barbosa haciendo hincapié en el tema de la inflación

Sergio Barbosa
@sergio_barbosa_

Periodista

Tiempo de lectura: 5Actualizado 08:26

¿Qué tal, buenos días? Saludos de Sergio Barbosa, en nombre de la gente que hace posible ‘Herrera en COPE’ en este viernes 31 de diciembre de 2021.

Saludos para todos, eh, para las dos Españas. La que está contagiada y la que se va a contagiar. Porque esto deómicron está siendo como cuando la bola hace pleno con los bolos, pues así, no está quedando títere con cabeza. Y menos mal que nos salva, que los hospitales siguen aguantando.

Miren, cada uno tiene su pedrada en la cabeza y a mí me ha dado por mirar la cuenta atrás que nos han puesto aquí.

Las campanadas del cambio de año siempre acuden a su cita y, quien más y quien menos, mientras se come las uvas pues trata de pensar en positivo y se dice para sus adentros, a ver si este año se acaba la pandemia; a ver si remonta el restaurante o la agencia de viajes; a ver si salgo del ERTE; a ver si encuentro trabajo; a ver si puedo recuperar mi vida normal, porque soy médico y sanitario y mi día a día sigue siendo una locura; o a ver si me compro el coche que he estado tirando un montón de años con el que tengo, y para una vez que me decido a cambiarlo resulta que ahora no hay microchips en el mundo y me dicen que tardan seis meses en entregarme un coche nuevo.

O yo que sé, lo mismo, algunos cuando se estén comiendo las uvas están pensando en algo más prosaico. Por ejemplo, más de un soltero estará pensando “a ver si ligo, que con esto de la pandemia salgo menos que el portero de un futbolín, o ligo menos que un vampiro mellao”. De hecho, acuérdense que el CIS apunta un poco en esa dirección. La mayoría de los españoles, incluso por delante de la economía y de la salud, destacan que el principal fastidio de la pandemia para ellos ha sido el impacto en su vida familiar y social.

Bueno, la cuestión es que llegamos a este último día del año con una serie de asuntos abiertos que van a ser precisamente los que seguirán marcando 2022. Hasta dónde lo hagan, para bien o para mal, será lo que determine que dentro de un año el balance que podamos hacer de 2022 sea de una manera o de otra.

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SUBIDA D EPRECIOS

¿Y qué es lo que nos ha dejado más “patidifusos” en las últimas horas?

Pues la subida de los precios. Porque, ciertamente, no todos los días le dicen a uno que el IPC adelantado de diciembre se ha puesto en un 6’7%.

Tú hablas con los que saben mover el dinero y te dicen que las cuatro perrillas que tienes en el banco, las debes mover de tal manera que te renten, al menos, un 2%. Porque, por debajo de eso, lo único que haces es perder poder adquisitivo, porque un 2% es, más o menos, lo que suele subir la inflación en el medio o largo plazo.

De hecho, los alemanes, que están obsesionados con que no suba mucho la inflación, porque la inflación desbocada es lo que ayudó a Hitler a llegar al poder, también tienen un poco ese límite mental: todo lo que suba mucho del 2% hay que intentar bajarlo y no dejar que se haga crónica una subida de los precios del 3% para arriba.

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Y esa es una de las grandes incógnitas de 2022. ¿Conseguiremos controlar los precios o la inflación amenaza con ser algo así como el covid persistente de la economía?

Pues los economistas, como Emilio González, que es profesor de ICADE, tienen claro que es un lastre más que evidente. Ahí está una de las claves, lo que más está tirando de la inflación es el precio de la energía, bastante más que los alimentos, que también han subido pero que, de hecho, en parte, también suben por culpa de la factura energética.

¿Y cómo termina el año el megavatio/hora? Pues a 140 euros, con lo que se confirma el mes de diciembre más caro de la historia. Cerramos este 2021 pagando un 94'5% más que en 2018 por más que Pedro Sánchez haga las cuentas de la vieja y diga que sólo 3’6 millones de hogares van a pagar más por la luz. Que, ojo, eso vienen a ser diez millones de personas.

Claro, si adoptamos la filosofía sanchista, los problemas se acaban pronto: “Descontada la inflación”, los precios no han subido. Nos ha fastidiao mayo.

Pero no, ese 6’7% de inflación ahí está, como el elefante en la habitación, y es imposible no verlo, entre otras cosas, porque se come la subida del sueldo de los funcionarios, tensiona muchísimo las cuentas públicas para revalorizar las pensiones. Por no hablar de cómo abrasa esto al trabajador por cuenta ajena del sector privado y a los sufridos autónomos.

La cuestión es que aquí seguimos con un PIB que está seis puntos por debajo de lo que teníamos antes de la pandemia sin que nos acaben de explicar por qué, ahora, somos los más lentos en la recuperación.

Y, entre tanto, el Gobierno incluso presume de que la recaudación, vía impuestos, ha aumentado un 5%.

Para que se hagan una idea, en la Unión Europea, solo Lituania tiene una brecha más grande entre lo que ha caído la economía y lo que ha subido la recaudación fiscal.

Y esto que parece muy técnico, cualquier dueño de un bar se lo podrá resumir en una frase: “a mí, me entra menos gente, a veces he tenido hasta que cerrar por completo el negocio, pero pagar, tengo que seguir pagando”. Pues eso es lo que hay.

Si lo quieren en números totales, 24 millones de españoles han perdido poder adquisitivo en este año que hoy termina. ¿Cuánto? Pues se calcula que unos once mil millones de euros.

Y tampoco hace falta ser economista para intuir que la economía no acabará de levantar cabeza hasta que se termine la dichosa pandemia.

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PANDEMIA

Ahora que parecía que la cosa remontaba, ha tenido que venir la locura ésta de contagios que, como sigamos así, y como dicen algunos ya medio en broma, medio en serio, espérate que no acaben confinando a los negativos porque, a este paso, acabamos antes.

Hombre, a tanto no creo que se llegue, pero ciertamente lo de los contagios ya es un descontrol que obliga a renunciar a cualquier tipo de control de los casos o intento de rastreo masivo. En las últimas 24 horas, 161.700 positivos. Es decir, el subidón no tiene pinta de aflojar, con lo cual más gente aislada, más gente pidiendo una baja laboral.

Así que seguir fijándose en lo fundamental ahora mismo que es el saldo hospitalario. Y ahí, la dinámica es la misma, podemos seguir manteniendo la calma, aunque el goteo es continuo. En un día, 357 ingresos en planta más y 30 ingresados más en UCI.

Ahora toca cruzar los dedos para que el recorte de las cuarentenas de los asintomáticos a sólo 7 días, que es una referencia temporal que está muy al límite de hasta donde pueden seguir siendo contagiosos o no, pues ayude a aliviar el colapso del país sin provocar nuevos contagios, que a su vez provoquen nuevas cuarentenas, etc, etc. Miren, en esto, nos quedamos con el pronóstico que nos hizo aquí el virólogo del CSIC, Vicente Larraga, sobre las nuevas cuarentenaS y lo que puede pasar en enero.

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Algún contagiado saldrá de casa antes de tiempo y algo contagiará por ahí, habrá más picos avanzado enero, pero hay que llevarlo como se pueda y esperar que esto se tranquilice en pocas semanas y que, para ese entonces, los hospitales hayan seguido aguantando.

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