Gregorio Luri nos da la receta "perfecta" para fomentar el pensamiento riguroso en la era de la prisa y las nuevas tecnologías
El profesor de filosofía advierte en 'Herrera en COPE' contra el narcisismo del llamado pensamiento crítico y propone un método basado en la lectura y la escritura

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El profesor de Filosofía Gregorio Luri ha compartido en la sección ‘Laboratorio de ideas’ de ‘Herrera en COPE’, junto a Jorge Bustos, una profunda reflexión sobre la naturaleza del pensamiento crítico en la sociedad actual. Luri sostiene que, antes de aspirar a él, es fundamental “garantizar que todos los alumnos salen de la ESO sabiendo leer y escribir”. Partiendo de esta premisa, ha desgranado por qué prefiere hablar de “pensamiento riguroso”.
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Pensamiento crítico, por Gregorio Luri | Laboratorio de Ideas
Del pensamiento crítico al riguroso
Para Gregorio Luri, el concepto de pensamiento crítico tiene hoy “mejor prensa” que práctica. “Me huele a narcisismo”, ha confesado, argumentando que a menudo llamamos así al pensamiento que simplemente coincide con el nuestro. Por ello, propone sustituirlo por el término “pensamiento riguroso”, que es aquel “que tiene valor según tengan valor los argumentos que lo sustentan”.
El pensamiento crítico que importa no es el que se dedica a enjuiciar el comportamiento ajeno, sino el que pone en cuestión las convicciones propias"
Profesor de Filosofía
El verdadero desafío, según el filósofo, no es juzgar a los demás, sino a uno mismo. “El pensamiento crítico que importa no es el que se dedica a enjuiciar el comportamiento ajeno, sino el que pone en cuestión las convicciones propias”, ha sentenciado Luri, añadiendo que para ello “hay que ser valiente”. Pensar con rigor exige primero “informarse bien”, pero ha señalado la paradoja de que, pese a tener más información que nunca, los ciudadanos tienden a seguir solo los datos que “confirman nuestros prejuicios”.
La emoción como anzuelo mediático
En su análisis, Jorge Bustos ha planteado que las noticias se han convertido en “un producto que se utiliza para congregar a una audiencia” que luego es vendida a anunciantes. Luri ha coincidido en que hay parte de verdad en esa visión, describiendo las noticias como un “anzuelo emotivo”. Según el profesor, “la emoción es más comercial y, sobre todo, más democrática, que la razón”, lo que ha llenado las pantallas de opinadores que apelan constantemente a ella.
Estamos más interesados por el triunfo de nuestros colores, que por la contemplación neutral de los hechos"
Profesor
Esta deriva, que Platón ya advirtió que podía convertir la democracia en una “teatrocracia”, nos lleva a una actitud similar a la de los hooligans en el deporte. “Estamos más interesados por el triunfo de nuestros colores, que por la contemplación neutral de los hechos”, ha afirmado Luri, apoyando una analogía de Bustos. En este contexto, ha recordado que la democracia liberal se basa en “la convivencia entre puntos de vista diferentes y legítimos” y que los medios deberían explicar su perspectiva sobre la verdad en lugar de pretender ofrecerla de forma absoluta.
Receta para pensar bien
El filósofo se ha mostrado escéptico ante la idea de que el progreso educativo garantiza por sí solo una ciudadanía más democrática. Ha alertado de que un 30 % de los jóvenes que terminan la educación obligatoria en España “tienen problemas serios, muy serios, de comprensión lectora”. Ante esta realidad, ha preguntado: “¿Quién tiene aquí valor para defender el pensamiento crítico?”. Su propuesta es clara: “Enseñémosles primero a leer”.
Frente a la idea de que la tecnología es la culpable del empobrecimiento intelectual, Luri ha utilizado la “metáfora de la tortilla de patatas”. Hay quienes la compran hecha, buscando respuestas rápidas, y quienes disfrutan el proceso de cocinarla, es decir, se interesan por las preguntas. “El reto que tenemos hoy” es que el segundo grupo “no quede aplastado bajo el peso de las respuestas inmediatas”.
Finalmente, Gregorio Luri ha ofrecido su receta para fomentar el pensamiento riguroso en los más jóvenes. La fórmula incluye “diez minutos de lectura diaria lenta y comentada” y escribir “cuatro líneas expresando una idea” cada día. A esto se debe añadir la “conciencia de la propia ignorancia”, el uso correcto de las conjunciones para construir ideas complejas y, sobre todo, “priorizar siempre la libertad pausada del pensamiento sobre la impaciencia de la opinión”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



