Luis del Val: "Algunos defienden tanto a la mujer que la discriminan"

La defensa de las mujeres no se hace con presiones, ni prohibiendo un comentario sobre un vestido, ni creando la Sección Femenina de las Diputadas

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Luis del Val

Colaborador

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:53

Hay inquietantes detalles de que el entusiasmo feminista está haciendo el ridículo. Por un lado, tenemos lo que Chencho Arias denuncia en  la tercera de ABC: el intento de un grupo político de que se le retiren a Francisco Vázquez todas sus condecoraciones por el pecado de que opinó que el atuendo que se puso la vicepresidenta del gobierno, en su visita al Vaticano, no era el adecuado. Teniendo en cuenta que Francisco Vázquez ha sido un excelente embajador de España en el Vaticano se supone que sabe de lo que habla. Pero... podemos decir que un diputado del PNV tiene el pelo como una ensaimada, o preguntarnos cuál es la peluquería de Donald Trump, y no pasa nada, porque son chicos. Ahora bien, si una persona que conoce perfectamente el protocolo, declara que un vestido no es adecuado, y la criticada es una chica, entonces, estamos ante un terrible pecado de machismo. 

Otro detalle de este entusiasmo es la celebración de un debate, sólo de chicas, en televisión. Y, lo peor es que a nadie le llama la atención. Yo ya sabía que había una selección nacional de fútbol masculino, y otra de fútbol femenino, pero no sabía que esto había llegado al Congreso de los Diputados, un lugar donde prácticamente casi hay la mitad de hombres y mujeres. Muchos menos, en cambio, son los bajitos. Yo, como bajito desde la más tierna infancia, reclamo un debate sólo de bajitos en televisión para que no sigamos siendo discriminados. Vamos, defienden tanto a la mujer que la discriminan con este debate.

Tercer detalle: ¿Somos machistas si criticamos a la Jefe de la Abogacía del Estado? Porque le encargan un informe sobre la imposibilidad de que un gobierno en funciones proporcione dinero a las autonomías, y lo clava. A las pocas semanas, le encargan lo contrario, y dictamina que lo blanco es negro. Vamos a ver, ¿Esta señora se equivocó en el primer informe? ¿O bien se equivocó en el segundo? O, la peor de las hipótesis: ¿se pasa los principios del Derecho por la papelera de su despacho, y le da igual lo blanco que lo negro, y es tan servil con el Gobierno como Torra con el Prófugo? Me imagino que algunos abogados del Estado estarán un poquito avergonzados. Parodiando lo que decía aquél periodista neoyorquino: “ No le digas a mi familia que trabajo en la Abogacía del Estado, que ellos se creen que me gano la vida,  honradamente, sirviendo copas en un bar de alterne”. 

Y último botón:  la Ministra de Justicia, Notaria Mayor del Reino, la garante del Estado de Derecho, ha escrito al Ministro de Justicia italiano para interesarse por cómo se encuentran los hijos de una mujer, condenada en firme por los tribunales españolas, y en prisión actualmente, como recuerda el diario El Mundo. Esta grosera injerencia sobre un país amigo, como Italia, donde está garantizada la independencia judicial, ¿a qué viene? La defensa de las mujeres no se hace con presiones, ni prohibiendo un comentario sobre un vestido, ni creando la Sección Femenina de las Diputadas, ni poniendo a una chica de criterio inestable al frente de la Abogacía del Estado. Y no soy machista. Por eso opino imparcialmente tanto de los machistas tontos como de las feministas estúpidas.

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