Luis del Val: "Lo que a veces denominamos la esclavitud del trabajo es lo que nos permite la libertad"

Madrid - Publicado el - Actualizado
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Según escribes hoy, en ABC, a la felicidad del verano y las vacaciones, vendría la infelicidad de tener que volver a trabajar. En algunos programas de COPE he escuchado a diferentes especialistas informar sobre esa especie de tristeza, melancolía, pesadumbre, o como queramos llamarlo, pero ayer me enteré de que que a 294.808 españoles les libraron de ese peligro, y todos en el mismo día, el 31 de agosto en que fueron despedidos, porque terminaba su contrato. No son los únicos. En total, en nuestro país hay 3.334.000 personas que no logran encontrar un puesto de trabajo, y, por tanto, están libres de esa melancolía de la que hablamos todos los años a primeros de septiembre. Y no es que vayamos a despreciar esa pesadumbre, que ahuyenta la felicidad, pero compadecer a quien se somete al sacrificio de una dieta para no engordar no significa que no consideremos que el que está delgado por no tener comida y pasar hambre sufre una desgracia bastante mayor.
Lo que a veces denominamos la esclavitud del trabajo es lo que nos permite la libertad. La libertad de elegir una pareja, de vivir en un lugar u otro, de organizar nuestro ocio, de decidir qué compramos, qué comemos o a dónde vamos. Pero si no tenemos una fuente de ingresos periódicos, todas esas posibilidades quedan frustradas, porque hasta la elección de la pareja se condiciona a un presente tan incierto como el futuro.
Otrosí, el fracaso continuado de la búsqueda, produce en el individuo una sensación de ser inútil, de estar de más en la sociedad, de no ser necesario, de sentirse excluido. Respeto a quienes no se sienten felices por tener que volver a la rutina, las obligaciones y los horarios, pero me gustaría recordarles que esa pesada carga es anhelada, perseguida, buscada por 3.334.000 compatriotas, y que para ellos sería una fuente de felicidad.
Por eso, me gustaría recordar a quienes gobiernan que el objetivo importante no es el precio de la luz o las plazas de las guarderías, sino ayudar a que se cree empleo, mucho empleo, para que cerca de tres millones y medio de españoles, al año que viene, cuando estemos en septiembre de 2022, sufran también porque la felicidad del verano haya vuelto a ser esquiva.



