

"Podemos encontrarnos ante la campaña electoral más cara de nuestra historia; una que no pagará el PSOE, sino todos los españoles"
Jorge Bustos analiza el envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre tras el discurso de 'no a la guerra'
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El presidente de Estados Unidos sigue insultando a España porque confunde el país con su gobierno. Ha dicho Trump que España es un país perdedor que no sabe jugar en equipo y por tanto Estados Unidos tampoco jugará ya más con nosotros, cosa que ha convertido a Pedro Sánchez en el hombre más feliz del mundo. Pedro se ve guapo en el Financial Times. Guapo y sobre todo bueno. Ahora todo el mundo sabe que es una bellísima persona porque a él no le gustan las guerras, a diferencia de todos los no sanchistas de España y del mundo, que prefieren los misiles a los hospitales. Tú vas por Madrid, por ejemplo, o por Andalucía o por Galicia, por citar tres comunidades con mayoría absoluta del PP y preguntas por la calle, "Hospital o misil". Y te responde, "Misil, misil". No estoy de coña, ese fue el nivel del discurso del presidente del miércoles.
El mismo periódico, el Financial Times, que criticó su temeridad el verano pasado por marcar perfil propio en la cumbre de la OTAN ahora lo eleva la condición de némesis europea de Donald Trump, que es exactamente lo que lleva 2 años persiguiendo a base de provocaciones perfectamente gratuitas y perfectamente calculadas. Luego me ocuparé de la derivada nacional de este enfrentamiento, que en realidad no es más que la última baza electoral del 'tardosanchismo'. Pero a raíz del análisis del Financial Times, me he querido dar un paseo por la prensa internacional para ver cómo presentan este choque tan desigual entre Donald y el primer ministro español. Me perdonará Alejandro Requeijo que por un día me meta en su papel.
El Washington Post del tecnoligarca Bezos dice: "Sánchez, a la baja en las encuestas y sacudido por escándalos, aunque conocido por tener nueve vidas políticas, parece estar apostando por la impopularidad de Trump en España, particularmente entre su propia base izquierdista". Bastante atinado el Post.
El The New York Times dice, "Sánchez se ha convertido en un referente para los progresistas frustrados de Europa, que lo ven como una de las últimas voces abiertamente de izquierda ser un panorama cada vez más dominado por la derecha. Pues también es verdad lo que dice el Times.
En el Wall Street Journal hay un columnista bastante mordaz, que es como me gustan a mí los columnistas, que llama Pedro Sánchez tonto útil del régimen iraní y juega con nuestros tópicos nacionales para escribir lo siguiente: “Sánchez podría fácilmente haber optado por echarse una siesta. En este caso, nadie estaba esperando que el ejército español proporcionara el margen de victoria necesario frente a la Guardia Revolucionaria. Pero el señor Sánchez decidió meterse en el ruedo con el toro más grande, más agresivo y más loco de todos. Y ahora él y su país aprenderán lo que se siente al ser corneados”. Más nos vale que este columnista del journal no tenga razón.
Y ya en Europa, el progresista The Guardian de la Gran Bretaña dice, "Sánchez redobla la apuesta tras la amenaza de Trump de cortar el comercio con España. El alemander Der Spigel, que es progre también, abronca a su a su canciller, a Merz, por no haber salido en defensa de nuestro Pedro. Y el francés Le Parisien dice, "Sánchez asume riesgos comerciales calculados, pero también gana puntos políticos en un país marcado por el pacifismo". El portugués Público destaca que Sánchez se desmarca del resto de Europa y provoca una vez más la ira de Trump". Y acabo con el italiano La Repubblica que destaca esto, “la solidaridad con el líder ibérico...” Esto del líder ibérico será un poco fiambre, “La solidaridad del líder ibérico proviene de Von Der Leyen, Costa y Macron. Solo Italia y Alemania han optado por guardar silencio”. Bueno, en realidad estas palabras de La Repubblica ya han quedado un poco anticuadas porque ha hablado Meloni o el gobierno de Meloni, curiosamente, para alinearse con el líder ibérico en su rechazo a la guerra.
Yo sospecho que Pedro prefería seguir solo antes que en compañía de una fascista, como él la considera a Meloni. Pero la paz no es suya, hay gente rara que también la quiere Pedro. Ahora, lo que no tengo tan claro es que él la quiera de verdad, la paz, porque al día siguiente de que el pequeño Albares desmintiera a la Casa Blanca y negara cualquier participación española en la guerra nos enteramos de que Margarita Robles ordena enviar nuestra mejor fragata a Chipre, país miembro de la Unión Europea que fue alcanzado por un dron. Oye, igual la fragata Cristóbal Colón en realidad es un crucero camuflado con su parque acuático a bordo con actuaciones de Ismael Serrano por las noches, pero por el aspecto yo diría que va armada hasta los dientes.
Muy pacifista la Cristóbal Colón no Parece encima con ese nombre neocolonialista. Y si encima va a escoltar el portaviones francés Charles de Gaulle, pues mucho menos. Pero es que cuenta el diario El Mundo, además hoy que mientras Pedro sacaba la pancarta el miércoles desde Moncloa, en ese mismo instante partían de la base derrota y de Morón 24 aviones de combate rumbo a la guerra. 24. Mira, solo hay una cosa peor que montar un numerito pacifista cuando todos tus aliados afrontan un combate. Que el numerito encima sea mentira y la pregunta es si al final vamos a cooperar con nuestras fragatas y con nuestro armamento y con nuestros soldados en esta guerra, ¿por qué tenemos que ser los únicos en cabrear a Donald Trump y en exponer nuestros bolsillos a su cólera? ¿Por qué?. Pues la respuesta es la de siempre, la de siempre en España desde hace 8 años por el interés de un solo hombre.
Pedro se ha currado mucho el desprecio de Trump hasta convertirlo en el mejor jefe de campaña que podría soñar. Cuanto más te señala un adversario infinitamente más poderoso y más detestado que tú, más lejos llega tu fama y más favorecido sales entre el electorado antitrumpista. Otra cosa es el precio que esa campaña de imagen tenga ahora para nuestra economía y para nuestra seguridad. Porque como advierte la prensa internacional, podemos encontrarnos ante la campaña electoral más cara de nuestra historia, una que no pagará el PSOE. Una que pagaremos todos los españoles.



