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Santi González: "La familia de Godella, si es que este grupo humano merece tal nombre, vivía de okupa"

El tertuliano de 'Herrera en COPE' analiza el terrible suceso que este jueves sacudió España

 

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Tiempo de lectura: 1' Actualizado 09:34

Hay días en que nuestra actualidad se viste de crónica negra y la muerte española, por decirlo con palabras de Neruda, se nos vuelve “más ácida y aguda que otras muertes”. Fue en el término valenciano de Godella y fueron sus víctimas Amiel, un niño de tres años y su hermana Ichel, de cinco meses. Toda violencia ejercida contra niños nos sobrecoge, pero el horror aumenta hasta más allá de los que somos capaces de comprender cuando los autores del asesinato han sido presuntamente los propios padres de las víctimas, en este caso la madre.

La familia, si es que este grupo humano merece tal nombre, vivía de okupa desde hace dos años en una casa abandonada. El padre fue despedido en el restaurante en el que trabajaba por llegar tarde y estar a menudo bajo los efectos de  fue encontradalas drogas. El niño faltaba a la escuela desde el mes pasado y ambos sufrían abandono. La madre trabajaba como bibliotecaria y había sido activista del 15-M.  Ayer la encontraron escondida en un bidón, desnuda y llena de arañazos. Ella fue quien facilitó la localización de los cadáveres de los niños, semienterrados  en las proximidades de la vivienda.

Casos como este son un contraejemplo de algunas tonterías que se han dicho con motivo del 8-M. Hablando del 8-M también llama la atención la falta de reivindicaciones hacia Juana Rivas, cuya sentencia de cinco años de prisión y seis de privación de patria potestad por la sustracción de sus propios hijos fue ratificada ayer por la Audiencia de Granada. Sin salir de la crónica negra, está el tiroteo contra dos mezquitas en Nueva Zelanda que se han cobrado un número de víctimas que la policía  no ha precisado todavía, pero que serán de una treintena para arriba. 

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