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Los astronautas dejaron los excrementos y trajeron rocas lunares

En el 50 aniversario de la llegada a la Luna hablamos con el ex-Jefe de Operaciones y Subdirector del Complejo de Comunicaciones Espaciales en Madrid

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13 jul 2019

Dicen que las grandes hazañas se crean, en primer lugar, en el mundo no físico. Y es verdad, antes de que algo acontezca, aparece en el mente de alguien.

Resultaría imposible saber quién fue la primera persona que pensó, de una forma seria y sustancial, poder ir a la Luna.

Pero lo que sí podemos hacer es reconocer a todos aquellos por los que fue posible que aquel sueño se hiciera realidad el 20 de julio de 1969, día en el que el hombre puso su pie por vez primera en la Luna.

El domingo 14 de julio de 2019, Cristina Schlichting habla en Fin de Semana con Carlos González Pintado, uno de los nombres españoles que formó parte del equipo que colaboró desde nuestro país para que a aquel sueño se convirtiera en realidad.

Él estaba en aquella pequeña estación de la Nasa en el pueblo de Fresnedillas de la Oliva y sobre él cayó la gran responsabilidad de recoger y reenviar las primera palabras que dijo el equipo del Apolo XI una vez alcanzada la Luna.

González Pintado, ex-Jefe de Operaciones y Subdirector del Complejo de Comunicaciones Espaciales de Robledo en Madrid, tenía veintiún años cuando empezó a trabajar en la NASA. A pesar de que estemos celebrando el cincuenta aniversario González lo recuerda como si fuera ayer, “es curioso que el paso de los años no solo ha hecho que no haya perdido las memorias de entonces, sino que he recordado cosas que en su momento pasaron desapercibidas”.

González hizo realidad un sueño que los hombres habían tenido muchas veces. “Habíamos vivido esa experiencia con el Apolo VII y el X, pero esa vez iban a bajar y a pisar la Luna. Era la culminación de un anhelo de muchos años en el que tuve la suerte de vivir y participar”, ha recordado.

Ha explicado que la elección de la colocación de la antena se debió a que “era necesario tener complejos con antenas muy altas separadas a lo largo de todo el mundo para que la nave estuviera siempre en contacto con la Tierra. Si los astronautas no hubieran tenido contacto de voz con Houston, la misión se hubiera abortado”.

“Había una estación en California, en Australia y quedaba esto en el medio que estaba sin cubrir. En España ya había un tratado de amistad, el cambio de peseta a dólar les beneficiaba y había una situación política equilibrada. Se decidieron por Madrid por el aeropuerto de Barajas, las infraestructuras de una ciudad grande y potente y, además, había una universidad, que en aquel entonces tenía mucho nombre, la Complutense”, ha compartido González.

Dos meses después de que se hubiera completado la misión, González tuvo la suerte de que los astronautas vinieron a España: “El embajador americano les dio residencia y me mandó una invitación. Lo único que hice fue saludarle, pero los siete días siguientes no me lavé las manos”.

En cuanto al material recogido en la Luna, ha apuntado que se “recogieron rocas y polvo para analizarlas. Lo que ocurrió es que había compromisos internacionales con mucha gente y regalaron una roca a Carrero Blanco y otra a Franco”.

Por último, ha destacado que “hay una emoción que esta ahí porque sabes que va a ocurrir un hecho histórico, pero esta en segundo plano. Pero en el momento en el que Houston dice que lo habíamos hecho bien, ocurrió lo contrario, la adrenalina se descarga y la emoción pasa a primer plano".

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