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EN 'EL ESPEJO'

Mons. Celestino Aós: "Tenemos una Iglesia bella a pesar de las manchas"

Recién nombrado Administrador Apostólico de Santiago de Chile, este religioso capuchino nacido hace 74 años en Artaiz, era el obispo de Copiapó

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:35

En el Espejo, el recién nombrado Administrador Apostólico de Santiago de Chile, Mons. Celestino Aós, que hasta el 23 de marzo era obispo de la Diócesis de Copiapó ha explicado cuál es la situación de la Iglesia en su país de acogida y cómo mirar al futuro con esperanza, a pesar de los duros momentos que han vivido. Ha hablado para El Espejo de Cope, desde el Vaticano, donde se ha reunido con el Papa Francisco.

Desde hace unos días se enfrenta a la difícil tarea de purificar la imagen de una diócesis que tiene "muchas cosas bellas a pesar de las manchas", pero que ha quedado marcada por el drama de los abusos a menores: "Hay que cambiar el corazón de la Iglesia, que es como un cuerpo. Si está herida, le damos más atención a la parte que está dañada, pero no podemos olvidar el resto del cuerpo".

Mons. Celestino Aós ha insistido en que para combatir los abusos tiene que involucrarse "todo el pueblo de Dios, porque no es un problema del Papa, de un obispo, o un párroco; afecta a toda la Iglesia".

Lo que sí tiene claro el administrador apostólico de Santiago de Chile es que no quieren que se vuelvan a repetir situaciones como las que ahora lamentan, porque ante los abusos a menores, "tolerancia cero".

"En Chile hoy -ha subrayado- están floreciendo santos y santas. Tenemos una Iglesia bella, a pesar de las manchas".

El obispo ha dicho que después de su encuentro en el Vaticano con el Papa Francisco se vuelve a Santiago de Chile "con la satisfacción de encontrar en todas partes el afán de colaborar" y esto es lo que necesitan para salir fortalecidos de esta crisis, tras la cual la vida sigue y la Iglesia en Chile tiene mucho que aportar a su país y a la Iglesia universal.

religioso capuchino nacido hace 74 años en Artaiz , Navarra, aunque lleva 36 años en Chile. Hasta hace pocos días era obispo de Copiapó

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