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En 'El Espejo'

Mons. Bombín nos cuenta la realidad de la Iglesia en Madagascar

El español, obispo de la diócesis de Maintirano, nos habla de la esperanza que el Papa le lleva al pueblo malgache en este viaje

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El Papa Francisco, durante su visita a la Ciudad de la Amistad de Akamasoa, en Madagascar.EFE/EPA/LUCA ZENNARO

Natxo de Gamón
@NatxodeG

Redactor de Religión

Madrid

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 16:50

Madagascar ha sido la segunda parada de este cuarto viaje apostólico del Papa Francisco por África. En la isla ha pasado el fin de semana, participando en multitud de actos y encuentros con la Iglesia en aquel país. Un país con altos índices de pobreza, pero en el que la población no pierde la fe.

Testigo de todo ello es Mons. Gustavo Bombín Espino, O.SS.T., el obispo español que está al frente de la diócesis de Maintirano, en Madagascar. Natural de San Llorente (Valladolid), este religioso trinitario lleva desde 1987 como misionero en la isla.

En 'El Espejo' de la Cadena COPEMons. Bombín ha recordado, en primer lugar, las indicaciones que Francisco les ha dado a los obispos malgaches en el encuentro que mantuvo con ellos. “En lo que más ha incidido ha sido en decir 'somos pastores de una Iglesia pobre, misionera y con alegría'. Y eso nos lo ha repetido por activa y por pasiva”, explica el obispo español, que recuerda cómo Francisco les ha indicado que “nuestro trabajo de obispos, de pastores es de entrega, de compromiso con la Iglesia pobre. No solamente trabajar para los pobres, sino trabajar desde la Iglesia pobre y con los pobres”.

"La Iglesia de Jesucristo es la Iglesia pobre, la Iglesia de entrega"

Mons. Bombín aún no se explica de dónde viene la alegría con la que los malgaches viven el viaje del Papa, teniendo en cuenta las dificultades a las que se enfrentan cada día los ciudadanos de la isla. “Viendo cómo viven, dices cómo pueden vivir con esta alegría, con esos ojos abiertos, con esa sencillez... faltándoles tantas cosas como pensamos nosotros que nos hacen falta para ser felices... pero es la filosofía de vida que tienen ellos, y saber que no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita. Eso se cumple al pie de la letra aquí en Madagascar”.

El obispo de Maintirano cree que el futuro de la Iglesia en Madagascar pasa por ser conscientes de que la Iglesia de Jesucristo es pobre. “Es verdad que estamos bendecidos por muchísimas vocaciones, pero no nos quedamos solamente en el número. Pero hay que tener cuidado: no todo el que quiere ser cura quiere servir. Y hay que dejarlo claro desde la entrada en la formación de cualquier religioso, religiosa, sacerdote, hermano... Entrar en la Iglesia supone ser pobre y estar comprometido con el pueblo. Todo lo demás hay que relativizarlo. Que se sepa desde el principio: la Iglesia de Jesucristo es la Iglesia pobre, la Iglesia de entrega y de compartir y de estar dispuestos a trabajar unos con otros. Estamos en camino, pero estamos empezando y queda mucho por hacer. No hay que despistarse, el acostumbrarnos a lo bueno y no cumplir con lo debemos es muy fácil”, concluye Mons. Bombín.

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