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Un adicto a los videojuegos: "Pasé de ser una persona tranquila a agresiva"

Brais Quenlle nos cuenta su experiencia tras sufrir el transtorno de la adicción a los videojuegos.

 
  • Abel Madrigal Rodríguez

Hace tan solo unos días, la adicción a los videojuegos no estaba considerada una enfermedad. No fue hasta el pasado 18 de junio cuando la OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoció esta adicción como una enfermedad mental. Algo que invetablemente ya sabían los que sufren este transtorno. Personas comunes que con el simple y principal propósito de entretenerse han dedicado incansables horas a la consola, hasta darse cuenta de que lo han perdido todo por culpa de los videojuegos. Esta es la historia de Brais Quenlle, un joven de 25 años que como casi todos, comenzó a jugar cuando solo era un niño. 

Brais no recuerda en qué momento el simple juego se convirtió en una adicción. Reconoce que sus padres le marcaban unos límites cuando era niño, pero cuando se independizó todo quedó encerrado en la pantalla. Su familia, sus amigos, su trabajo e incluso su propia salud. Sin embargo, no olvida el momento en el que tocó fondo. Aquel en el que había perdido su trabajo y se encontraba casi sin dinero. Abrumado por la vergüenza de la situación, fue incapaz de pedir ayuda hasta que la situación llegó al límite. Brais había perdido también el control de su vida. 

En ese momento es cuando todo cambia, admite que está enfermo y se pone en manos de profesionales que le tratan ya desde hace 2 meses. Aunque todavía le queda trabajo por delante para superar esta adicción, está convencido de que se puede salir.

Brais Quenlle es uno de los casos inusuales que se da cuenta de su enfermedad, aunque sea tras una recaída como él contaba: "Ingresé después de una decaída. Porque lo hice por mi cuenta, sin ayuda, en el pasado, y al no hacerlo bien, retomé otra vez la conducta y ya tuve que decir hasta aquí". Además, reconoce lo que le ha dificultado las relaciones personales esta adicción: "No, la verdad es que los vieojuegos me cambiaron mucho. Dejé de ser yo mismo. Pasé de ser una persona tranquila a agresiva por momentos. Ahora tengo que aprender a razonar de otra manera porque los videojuegos me coivían". Y cree que es positivo hacerlo visible no solo para los afectados por este transtorno, sino también por los padres, que juegan un papel principal: 

Por otro lado, admite que rodearse de gente que tiene esa misma adicción es complicado y que él ya no lo hace porque le podría volver a tomar esos hábitos. Unos de los que habla porque ha vuelto a retomar lo que hacía antes de comenzar a jugar a los videojuegos: "Tienes que aprender a hacer otras cosas". 

Ahora, Braiss Quenlle comieza una nueva vida, en todos los sentidos, pero lo hace con la esperanza de recuperar una que dejó detrás de la pantalla. 

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