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Ruiz-Mateos, el primer político extraditado de Alemania a España

Carles Puigdemont no es el primer presunto delincuente español cuya fuga acaba en Alemania. Ruiz-Mateos ya fue detenido en 1984 en el país y extraditado a España 

José María Ruiz-Mateos
EFE

Carles Puigdemont, probablemente el delincuente fugado más famoso de la historia reciente de España (con permiso de Luis Roldán) ha visto como las autoridades alemanas ponían fin a sus 155 días de fuga. El expresidente catalán cometió el error de pasar por Alemania, el país que los servicios secretos consideraban más favorable para los intereses de España. De hecho, fue el propio CNI el que esperó a Puigdemont pisara suelo alemán tras pasar por Finlandia, Suecia y Dinamarca para efectuar su detención.

En abril de 1984, cuando el expresident apenas tenía 21 añitos y comenzaba a trabajar como periodista en 'El Punt', otro de los prófugos más famosos de la historia de nuestro país pisaba el aeropuerto de FrancfortJosé María Ruiz-Mateos, el fundador de Rumasa viajó hasta la República Federal Alemana procedente de Miami, utilizando un pasaporte diplomático panameño a nombre de J.N. Robles M. Allí, en Francfort, le esperaban las autoridades alemanas, que estaban informadas con antelación de que el empresario viajaba en ese vuelo.

Sobre Ruiz-Mateos pesaba una orden de busca y captura internacional, dictada por Interpol, por los delitos de apropiación indebida, falsedad, delitos fiscales y estafa. Como Puigdemont, Ruiz-Mateos huyó de España escondido en el maletero de un coche, pocos días después de que el juez Lerga, que instruía el caso, dictara una orden de procesamiento contra el empresario por la estafa de Rumasa. En su huida, marchó a Londres y allí a Estados Unidos y pasó casi un año huido de la justicia española. Eso sí, no presumió públicamente de su condición de prófugo, como sí ha hecho Carles Puigdemont. Era una época distinta, en la que no existían las redes sociales para presumir. Durante ese año, Ruiz-Mateos viajó con cierta libertad a varios países, incluida Alemania hasta que un chivatazo acabó de su periplo el 25 de abril de 1984.

El juez de la Audiencia de Hesse decretó su ingreso en prisión provisional, y Ruiz-Mateos pasó tres meses en la prisión de Preugesheim, hasta que logró pagar los 10 millones de marcos que el juez le había puesto de fianza (unos 10 millones de euros actuales). Cuando consiguió la libertad, se alojó en el Hotel Intercontinental de la ciudad de Fráncfort.

El 31 de noviembre de 1985, casi un año y medio después de su detención, las autoridades alemanas volvieron a detener a Ruiz-Mateos y lo llevaron al aeropuerto para entregárselo a agentes de la policía española, con los que voló hasta el aeródromo de Getafe, en Madrid. De allí lo trasladaron a la cárcel de Alcalá-Meco.

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