OPINIÓN | TIEMPO AÑADIDO

La coherencia también se entrena

La Real Sociedad defiende la cantera, pero sus últimos movimientos vuelven a poner en duda la coherencia del modelo de Zubieta.

Dani Díaz, canterano de la Real Sociedad

Real Sociedad

Dani Díaz, internacional sub 19 y canterano de la Real Sociedad

Marco Antonio Sande

San Sebastián - Publicado el

3 min lectura

Entre apostar por un entrenador formado en Zubieta y destinar millones a un extremo de veinte años debería existir un punto de equilibrio. No uno abstracto, sino reconocible. Hoy, en la Real Sociedad, ese punto aparece borroso, y cuando la línea se difumina, el debate deja de ser deportivo para convertirse en identitario

La Real siempre ha defendido una idea clara: cantera, proceso y paciencia. No como eslogan, sino como forma de entender el club. Por eso chirría que se cierre el paso a futbolistas del fútbol base mientras se abre a apuestas exteriores de perfil similar. No es una cuestión de romanticismo ni de rechazo al mercado. Es una cuestión de coherencia interna

Los datos no son opinables

Dani Díaz tiene 19 años. Ha sido internacional con España en sub16, sub17 y sub19, categoría en la que compite actualmente, y se proclamó subcampeón de Europa con la selección sub19. Alex Marchal, un año más joven, ha recorrido el mismo camino: convocatorias en sub16, sub17 y sub19, con presencia constante en el radar federativo.

No hablamos de proyectos verdes ni de promesas sin contrastar. Hablamos de extremos formados en casa, evaluados durante años por técnicos de Zubieta y de la Federación Española, que ahora se quedan sin espacio competitivo. Sería una decisión discutible, pero razonable, si ese espacio lo ocupara un futbolista hecho, contrastado, del que aprender. El problema surge cuando la alternativa es otra apuesta de riesgo.

Wesley Gassova, nuevo apuesta de la Real Sociedad.

AnderUria.PH

Wesley Gassova, nuevo apuesta de la Real Sociedad.

Cuando el riesgo se repite

El fútbol es riesgo. Siempre lo ha sido. Lo sabe bien Jokin Aperribay. Unas veces sale bien y otras no. Nadie discute eso. Lo que empieza a generar histórico delicado es la repetición del mismo patrón sin una sensación clara de aprendizaje. A una comisión deportiva —lo más parecido a una alta dirección empresarial— se le debe exigir algo más que intuición: criterio, memoria y responsabilidad.

En cualquier otro sector, equivocarse reiteradamente obliga a corregir. En el fútbol, demasiadas veces, se normaliza

Imanol y el efecto anestesia

La Real viene de años muy buenos. Es incuestionable. Y buena parte del mérito fue encontrarse, casi sin buscarlo, a Imanol Alguacil, un entrenador de la casa, formado en Zubieta, que devolvió al club no solo resultados, sino una manera de competir reconocible. Ganó, sí, pero sobre todo dio sentido a lo que se hacía.

Conviene no olvidar que Imanol llegó a un club con grietas estructurales. Tapó decisiones técnicas fallidas y planificaciones erráticas. Lo hizo tan bien que durante años actuó como anestesia, ocultando problemas de fondo que hoy reaparecen cuando el escudo del entrenador ya no amortigua todo. 

El contexto importa

Ahora el foco está en Wesley Gassova. Talento, desborde, experiencia en fútbol sénior. Es cierto. Pero también conviene precisar dónde: Brasil y Arabia Saudí. No Europa. No el contexto competitivo, táctico y emocional que exige el fútbol europeo. Compararlo con Neymar forma parte del relato habitual. La prudencia, en este caso, no es desconfianza; es memoria.

Porque mientras se apuesta por fuera, se cierran puertas dentro

El espejo se llama Barrenetxea

Y aquí aparece un nombre que lo explica todo: Ander Barrenetxea. Hoy nadie discute su lugar en el primer equipo. Es una realidad consolidada. Y conviene recordarlo: también fue subcampeón de Europa con la selección española sub19. También necesitó tiempo. También cometió errores. Pero el club confió, trabajó y sostuvo el proceso.

Ander Barrenetxea en un amistoso con la Real Sociedad

Real Sociedad

Ander Barrenetxea en un amistoso con la Real Sociedad

Ese es el ejemplo. La demostración práctica de que, cuando se cree de verdad en la cantera y se acompaña con compromiso, las metas se alcanzan. No siempre. Pero sí lo suficiente como para que merezca la pena intentarlo. 

Cantera o relato

La Real no puede defender la cantera como pilar identitario y, al mismo tiempo, cerrarle el paso a extremos formados en casa para abrirlo a apuestas de perfil similar. No es una cuestión de pasaportes ni de banderas. Es una cuestión de honestidad con el propio discurso.

Quizá sea porque uno ha visto demasiados vestuarios vaciarse en silencio, pero con el tiempo se aprende que los clubes no se rompen por perder partidos. Se rompen cuando dejan de reconocerse en sus decisiones. Y la coherencia, como el talento, también se entrena.

Programas

Último boletín

9:00H | 31 ENE 2026 | BOLETÍN

Boletines COPE
Tracking