Épica albiazul en Vigo, del descenso al éxtasis
El Deportivo Alavés protagonizó una remontada épica en Balaídos al vencer 3-4 al Celta de Vigo tras ir perdiendo 3-0 al descanso. Quique Sánchez Flores realizó un cuádruple cambio que transformó al equipo, debutó el marfileño Diabate y los goles de Ángel Pérez, Toni Martínez y Abde sellaron una victoria que rescata al conjunto vitoriano con exhibición de carácter, ajustes tácticos y factor mental.
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El Deportivo Alavés vivió un inicio desastroso en Balaídos. En solo 37 minutos encajó tres goles del Celta, 3-0. El tanto de Toni Martínez en el descuento del primer tiempo apenas maquilló el resultado adverso. El equipo albiazul se mostró superado, sin contundencia defensiva –Pacheco falló en los tantos celestes– y entró en descenso en ese momento, lo que supuso un duro golpe psicológico.
Revolución en el vestuario
En el descanso, Quique Sánchez Flores aplicó una terapia de choque con cuatro cambios simultáneos, algo inusual en sus anteriores partidos donde solo había agotado cuatro de cinco posibles. Entraron Abde, Guridi, Denis Suárez y el debutante Diabate por Boyé, Pacheco, Aleñá y Pablo Ibáñez.
El técnico situó a Abde en el carril izquierdo, Diabate en punta y reforzó el medio con Guridi y Denis Suárez. «Había que cambiar cosas», reconoció Quique Sánchez Flores. Lo que ocurrió en esos 15 minutos sigue siendo un misterio, pero la reacción fue brillante y digna de estudio. El cóctel de táctica, jugadores frescos y mentalidad cambió por completo el partido.
Ajustes tácticos que anularon al Celta
Sánchez Flores restó importancia a su pizarra: «Esto es un juego de futbolistas y son ellos los que cambian las cosas». Sin embargo, los movimientos fueron clave. Corrigió la presión sobre Jutglà, que generaba espacios: «En la presión de Blanco sobre Sotelo perdíamos a un jugador, un espacio que Jutglà encontraba para girarse sólo. Hemos tenido muchos problemas para sujetarle», explicó.
«Encontraban fácil los espacios», admitió Tenaglia. El técnico bajó la altura de los puntas y emparejó a Blanco con Jutglà: «Blanco estuvo en la segunda parte con Jutglà y bajamos la altura de los puntas, así hemos recuperado sin exponernos». El Alavés presionó más alto, generó dudas en la salida celeste –con pases errados incomprensibles– y pescó los goles en ese mar de incertidumbre.
Los héroes del banquillo y el debut soñado
Los suplentes respondieron con creces. «Los que entraron han respondido bien. En este grupo todos estamos preparados», señaló Tenaglia. Destacó el hambre de quienes tenían menos minutos y aprovecharon su oportunidad.
Diabate, llegado sin rodaje de la liga Sueca y tras mes y medio de puesta a punto, debutó en su quinta convocatoria y se mató en busca de minutos: «Diabate, que se ha matado en los entrenamientos en busca de la oportunidad, jugó bajando todas las pelotas», elogió Tenaglia. Abde no solo selló la remontada con su gol, sino que se desfondó por la banda en una defensa inédita junto a Ángel Pérez en la derecha. El riesgo fue total, pero dio frutos.
Factor mental
El aspecto psicológico fue decisivo. Desde su llegada, Sánchez Flores ha trabajado en levantar anímicamente al grupo. La segunda mitad mostró un equipo totalmente diferente, con presión alta y ambición hasta el último minuto. No se conformaron con el empate: persiguieron y lograron la victoria.